Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

el señor del dodotis

miércoles, 7 de febrero de 2007

Ojeando la prensa digital he encontrado un artículo de Gustavo de Arístegui en el que expresa su admiración por la figura de Ghandi y se sorprende de que “La India, ese gran país de milenaria historia desmiente buena parte de esos absurdos tópicos. Resulta, sin embargo, un tanto paradójico que quienes son los herederos político-morales del gran Mahatma Gandhi, defiendan que el pacifismo sea compatible con el armamento nuclear, ya se sabe lo que le pasó al mundo con la “Paz Armada”.
Ghandi, más que un personaje histórico, es un personaje de santoral, sobre todo de santoral laico. Por ello no sorprende la persistencia de la memoria petrificada de su mito. Si algo es sagrado en el SXX y el XXI es un ser que, como éste, encarna la pureza de la espiritualidad exótica. Vegetariano y todo. Pero no hay ilusión que 100 años dure, y Ghandi está siendo puesto en la picota. En este artículo
es etiquetado de racista contra los negros. Y en un libro aparecido hace un par de años y publicado por una conocida editorial racionalista, pueden leerse anécdotas y comentarios que ponen en duda su pacifismo, incluso su verdadera valoración del arma atómica. El autor de esta revisión termina así: “Aunque la gente de la India ha empezado a atisbar al hombre detrás de la máscara, no decae la perpetuación del mito de Ghandi en el Oeste, especialmente en los EE.UU.”


*


Venga, otra vez. Denle ahí

15 comentarios:

El Anónimo Hablador dijo...

Buenos días.
Yo siempre tiendo a desconfiar de las personas endiosadas. Ghandi, Mahoma, Jesucristo, etc.

J. Bernal dijo...

Nos hemos pasado por el blog de Arcadi.

Muy buena las correspondencias de Manu y El Picha. Muy bueno el artículo de hoy en "El Mundo".

Este Aznar y sus amistades peligrosas y su doble moral neocoñ(o).

lacónico dijo...

Si es que ya no hay mitos sino mitocondrias...un saludo.

Anónimo dijo...

Hoy el comentario de Pepe me saca de la soledad en la que estoy anclado.

Como estoy desprovisto de alma, nada me ha unido nunca al Mahatma Gandhi. Fué la encarnación del cinismo.
Me pasa lo mismo con el malvado Walt Disney, nunca he podido soportar sus dibujos para alienígenas.


Abate Marchena.

Anónimo dijo...

más que los pacifistas, la disuasión mantiene la paz.

Gandhi era el dueño de la única estrategia viable en aquellos años y en aquella India británica. Podría haber sido cualquier otro pero las recetas tradicionales no funcionaban en aquel ámbito.

Un ejemplo de ídolo caido es JFK, con lo que se ha ido sabiendo.

Anónimo dijo...

Recordaba este artículo y lo he encontrado, más sobre Ganhi:



Si Gandhi es el camino...
José García Domínguez

Al iluminado que con su ceguera propició que cerca de dos millones de indios, incluido él mismo, murieran asesinados durante la independencia. En mi clase de primero de BUP, que era igual que la clase de primero de BUP de todo el mundo, los que iban para tontitos a secas, sin más pretensiones, comenzaron a enseñar sus cartas rápido con aquella afición tan suya por las revistas de amotos. Luego estaba el círculo de los verdaderos elegidos, el clan de los que ya entonces se postulaban como genuinos tontos pata negra, sin terapia eficaz ni atenuante posible; ése lo formaban unos simples que siempre te aburrían durante la media hora del recreo con la cantinela de un tal Rampa que, según ellos, gastaba tres ojos. Pero, tonto-tonto, lo que se dice un auténtico tonto del culo, sólo teníamos uno, aquel chaval que se colgó con Gandhi y del que bien sabe Dios que más me hubiese valido conservar su número de teléfono. Aunque quién, salvo, claro, el lelo de la clase iba a intuir entonces que el secreto del éxito en la vida consistiría en no querer crecer jamás, y que perseverar en la tontería de la adolescencia habría de ser el único camino.

Así fue como no llegamos a nada ni los de las amotos, ni la peña del tercer ojo avizor, ni los de las contradicciones objetivas y la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, ni siquiera los del master bilingüe con estage garantizado en prestigiosas multinacionales del sector. Y es que el asunto estaba en aprender de "Almacenero", que eso significa Gandhi en el gujarati batua de la rivera del Ganges. Pero, lo dicho, a quién se le iba a ocurrir, salvo a un bobo solemne avant la lettre, que para ganar prestigio, fama, dinero y poder había que mimetizar a un fulano que iba en taparrabos, se tragaba sus dos buenos cuencos de ajos machacados con cada comida, regados además con un mejunje infecto a base de bicarbonato y zumo de limón – cuando no de aguas menores–, y que encima sentenciaba, ufano, que el idiota era Amancio Ortega, por no lanzarse a hilar con rueca igual que él.

Que se imponía clonar a un tío que, cada mañana al levantarse, preguntaba a gritos a su corte de "secretarias": "Hermanas, ¿esta mañana han tenido un buen movimiento intestinal?". A un feminista radical que admiraba a las mujeres sólo porque, a su sabio entender, nacían incapacitadas para disfrutar del sexo. A un farsante capaz de eludir los rigores del Código Penal inglés, patentando la comedia del brahmacharya, aquel ejercicio "místico" que consistía en rodearse cada noche de un harén de jovencitas desnudas con el piadoso objeto de recibir su calor durante el sueño. Al iluminado que con su ceguera propició que cerca de dos millones de indios, incluido él mismo, murieran asesinados durante la independencia. "Este episodio no tiene precedentes en la historia del mundo y me lleva a inclinar la cabeza avergonzado", declararía el orate cuando ya era demasiado tarde para todo. En fin, para qué seguir perdiendo el tiempo con este artículo, sin empezar a rebuscar ya el teléfono de aquel chaval.

Melò Cucurbitaciet dijo...

¡Bravo!

Pero que bien que enlaza.

Eugeni D'Ors culpaba a Ghandi por haber dado origen a un nacionalismo sangriento, el indio.

Gracias, mujer-pez

schelling dijo...

No es por ponerme pejiguera, pero no veo dónde acaba la cita de Aristegui, por falta de las oportunas comillas. Supongo que en "paz armada".

En cuanto a lo importante: no nos va ud. a dejar un mito en pie: el lunes Carod y ahora Gandhi...

Anónimo dijo...

Y eso que Carod, presumo, debe de llevar calçotets...

El Anónimo Hablador dijo...

Mujer-Pez, me gustaría saber qué opina usted de los esqueletos que incluyo hoy en mi blog.
Gracias.

Anónimo dijo...

Si me dice cuál es su blog. He buscado por "anonimo hablador" y no veo nada....

terry dijo...

Gandhi, Gandhi se crea una imagen, sus seguidores la divulgan, Gandhi es otro Gandhi

¿no ocurre siempre?

Mercutio dijo...

A ver, coño, peces, personas y extraño animales fabulosos: Gandhi (con hache desplazable) opuso un sistema pacífico de resistencia a una ocupación extranjera. Con éxito. El suyo -en esa tarea digna de alabanza hasta el fin de los tiempos-, junto con el sudafricano frente al apartheid y el estadounidense por los derechos civiles son tres modelos de comportamiento social frente a Estados y regímenes políticos que no reflejaban las justas aspiraciones de muchos de sus ciudadanos -y no permitían, tampoco, que se llevasen a cabo las anheladas transformaciones a través de ese privilegio cultural que es la democracia participativa e igualitaria.

Y son, sobre todo, la demostración por partida triple de que en determinados conflictos entre personas, aun en los casos de ausencia de libertades públicas, frente a dictaduras y totalitarismos, la violencia no es la única salida para conseguir lo que creemos justo.

Las lacras personales y otros aspectos públicos de los protagonistas -su simpatía o antipatía por la separación de poderes, la pena de muerte o cualquier otra cuestión política- no tienen por qué ocultarse, y nadie puede sustraerse a la crítica; pero entre el 'mito de santoral laico' (bien expresado, Mujer-Pez) y esa iconoclasia postmoderna que no deja títere con cabeza hay términos medios.

Tengo muy claro que la valoración de Gandhi desde un punto de vista sociohistórico es excelente. Desde esa misma perspectiva -la única que a quienes aquí participamos puede aportarnos algo en nuestras vidas- puedo lamentar que fuera misógino, racista o maltratador de mascotas sin dejar de ponerle el sobresaliente.

Parece mentira que me hagan Vds. escribir esta sarta de obviedades sobradamente conocidas, joder.

El Anónimo Hablador dijo...

Disculpe, creía que si se hacía clic en mi nick salía mi blog. Se lo cito:

http://elanonimohablador.blogspot.com

Gracias.

El Capitán Trueno dijo...

Se puede disfrutar del NO AL ESTAFATUTO también en youtube.

La "escojonación nacional" avanza, y no sólo por culpa del PSOE...

El 18 de febrero los andaluces van a aprobar un estatuto que contiene 14 artículos idénticos a los del catalán y que han sido recurridos ante el Tribunal Constitucional por el PP, partido que sin embargo firma y apoya el esperpento andaluz. Esperpento que, entre otras cosas, se refiere a una supuesta e inexistente "nación andaluza", y blinda la financiación ¡y hasta el Guadalquivir y el flamenco!

Las luces vienen del Partido de la Ciudadanía: Ciudadanos es el único partido de ámbito nacional que se opone por igual al engendro catalán y al esperpento andaluz en un acto de coherencia política poco frecuente en España.

Continuando con la ilustrada tradición de instruir deleitando, Ciudadanos - Andalucía ha preparado un extraordinario video al ritmo y al son andaluz. Aquí.

¡NO AL ESTATUTO ANDALUZ!