Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

por qué no debemos ser nacionalistas "periféricos"

lunes 12 de marzo de 2012

Steven Pinker en su libro “The Better Angels of our Nature”, afirma que uno de los motivos de la caída de la guerra y de la violencia es que cada vez hay menos estados y más grandes. En este articulo de Ian Morris, historiador a Stanford y colaborador en The Evolution Institute comentado por Eduardo Robredo, se remarca lo mismo: es la capacidad de crear uniones entre las personas y de fusionarse en estados de mayor envergadura una de las claves de que gocemos de épocas de paz más extensas.



Ian Morris: Por qué la guerra nos ha hecho más pacíficos

I
an Morris enseña historia en Stanford y colabora en The Evolution Institute, donde tiene publicado un artículo [PDF] especialmente interesante sobre la evolución (en términos históricos más que biológicos) de la guerra.

Que la guerra puede habernos vuelto más pacíficos y más prósperos puede parecer escandaloso, pero hay buenas razones para pensar que así es. Según Morris, la lógica detrás del declive de la violencia, visible en particular e
n los últimos 65 años, descansaría en la "guerra productiva" que durante los últimos milenios ha terminado permitiendo la creación de estados más centralizados, mejor organizados, más pacíficos y más prósperos. Actualmente, la mayor parte de la violencia política se da en estados fracasados, lo que también ha provocado un aumento de la literatura científica sobre este tema.

Morris pretende solucionar el "dilema del pacifista" planteado por Steven Pinker: ¿qué condiciones permiten que sea preferible la paz al uso de la violencia, tan corriente en toda la historia y la prehistoria humana? Irónicamente, pese a que las guerras han aumentado su poderío sangriento desde la prehistoria, "las sociedades se han hecho más grandes y se han pacificado internamente, la población y la riqueza han explotado, y la proporción de la humanidad que muere violentamente se ha desplomado". Como resultado "la guerra ha hecho a la humanidad más segura y rica".

De acuerdo con Morris, la "guerra productiva" no es tanto un producto de la cultura cuanto que de la geografía: el cambio tuvo lugar en unas coordenadas concretas del planeta a las que se puede describir como "latitudes afortunadas", allí donde la agricultura, la domesticación de animales y la formación de unidades políticas progresivamente grandes y complejas ha sido materialmente posible:



Estas latitudes afortunadas, que no se agotan en su versión griega y romana, vieron el origen de las primeras fortificaciones, las primeras armas de piedra, las primeras armaduras y, ante todo, de un nuevo "control y mando" que permitía la organización de grandes formaciones agresivas de hombres. La e
stela sumeria de los buitres, datada alrededor del 2450 a.C. aparentemente ya testimonia los orígenes de esta nueva racionalidad militar.



Aunque no hay forma de recabar datos cuantitativos seguros, literatura cualitativa y fuentes artísticas apoyan que la violencia de los imperios antiguos era inferior a la de las bandas prehistóricas. Los antropólogos estiman que entre el 10 y el 20% de los habitantes de la edad de piedra pudieron morir violentamente, en comparación al 1 o 2% del siglo XX. La tasa de mortandad por causas violentas en los imperios se asemejaría más a las figuras modernas.

A la paz de los imperios romano o chino le seguiría, sin embargo, un prolongado periodo de "guerra contraproducente" más o menos hasta el siglo XV de nuestra era. Se trata de un periodo dominado por convulsiones políticas y guerras cruentas que acaban con los grandes imperios de Roma y China sin que ningún poder hegemónico consiga tomar el mando en las "latitudes afortunadas". Merece la pena recordar, por cierto, que el colapso romano coincide con la publicación del tratado político más influyente del cristianismo: la ciudad de Dios de Agustín.

A partir del siglo XV renacería la guerra productiva occidental, impulsada en principio por dos grandes invenciones: las armas de fuego y los barcos que permiten navegar los océanos. Morris sugiere bautizar este periodo como la "guerra de los quinientos años", en los que Europa casi conquista el mundo. Un periodo de guerras no poco cruentas, y de grandes injusticias, pero que termina impulsando la prosperidad y permitiendo que -incluso fuera de Europa- la tasa de muertes violentas se sitúe por debajo del 5%. Ninguna nación logra la hegemonía absoluta, pero aparece un "imperio liberal" vinculado con el comercio mundial: "El libre comercio sólo podría florecer cuándo tenía un policía global con el poder para vigilar los océanos del mundo, y el único mecanismo para decidir quién iba a ser este policía global fue la guerra productiva."

En el siglo XX, tras el fracaso de las tentativas imperiales de Alemania o Japón, la guerra tecnológica alcanza su mayor potencial destructor, pero es justamente la posibilidad de una "destrucción mutua asegurada" la que termina por disuadir a las nuevas hiperpotencias nucleares. Irónicamente, EE.UU. no gana la guerra fría con nuevas armas mortíferas, sino con lavadoras y videojuegos; de forma literal, "una guerra de producción, librada a través de los standard de vida", que termina con el colapso soviético de 1989.

Dado que no conocemos realmente el "fin de la historia" ni el telos de la evolución humana Morris es escéptico con la llegada de una "paz perpetua" en donde desparezcan todos los incentivos para la guerra. De hecho, hay similitudes históricas perturbadoras, particularmente la intranquilidad en torno a la decadencia de la Pax Americana, en cierto modo similar a las dudas que despertó en el siglo XIX la Pax Brittanica y que fue la antesala de un mundo peligroso y multipolar.


http://www.revolucionnaturalista.com/2012/03/ian-morris-por-que-la-guerra-nos-ha.html#more


cómo ganarse la vida (muy bien) con la utopía

viernes 2 de marzo de 2012

Yo no sé como no tienen esta asignatura en Esade. Especialmente ahora, cada vez más impregnados de una filosofía entre auto-ayuda y vendedor de crecepelo que asusta. Carod-Rovira anima a realizar ‘un boicot activo’ contra las empresas que no usan el catalán habitualmente. Y el hombre dice: ‘Hemos de pasar a la acción y denunciar los lugares donde se discrimina la lengua catalana, hacer conocer masivamente cuáles son estos establecimientos, empresas o productos, dejar de ir’. Lanzar los escamots, vamos. Eso sí, unos de remozados que multen, discriminen y fastidien en general pero de forma “racional, consciente, sin ningún tipo de violencia”, que no hace falta pegar ni insultar.

¡Qué buen plan! Ay, pero se lamenta inmediatamente de la falta de ‘implicación personal’ por parte de….. ¡los catalanohablantes! ¿Mande? ¿De verdad cree usted Sr. Carod que los que no sólo hablamos catalán sino que tenemos esta lengua como materna estamos irremediablemente configurados para seguirle a usted y a los nacionalistas en sus mezquinas tonterías? ¿En que aspectos nos afecta el catalán al cerebro, según usted, para levantarnos por la mañana y pensar, como dice Boadella (más o menos), que algún madrileño está tramando algo para amargarnos la vida?

Cuente usted con “los nacionalistas”, no los catalanohablantes, querido, que bastante relajados los tiene si, después de decenios echándole pasta al asunto, se encuentran en el 2012 con que, en los últimos años y según sus palabras, ‘colectivamente’ se ha ido ‘aflojando mucho en la reivindicación de un espacio de normalidad plena para la lengua [catalana]‘.

Pues muy mal. Deberían rendir cuentas. Que no todo van a ser los bancos. Con lo que se han gastado ya debería ser esto Castellar de n´Hug 1920. Eso sí, a ustedes les ha ido fenomenal.

cuando los partidos metastasean toda la sociedad (ahora hablo de la catalana)

miércoles 15 de febrero de 2012


Qué bonito titular: “TV3 rescindeix el contracte a una productora propera al PSC”.

Por si alguien no lo comprende: “TV3 rescinde el contrato a un productora cercana al PSC”. No podría ser más claro y directo. Donde hubiera un dinero público, ahí han estado los partidos y sus allegados, agarrados a la teta.

Algunos, claro. Los que demostraban que eran “de aquí” haciendo profesión de fe identitaria . El “progresismo” también era un buen coadyuvante. Si te quedabas corto de esa fe, le echabas unas gotas de rollo izquierdista homologado. Una mezcla de los dos era una vaselina estupenda. Todo el mundo ha interiorizado que ese “talante” es un salvoconducto a la parte soleada del mundo socioeconómico, en este caso del catalán (en todas partes cuecen cosas, a veces habas, pero distintos productos regionales. Los catalanes PARA NADA somos diferentes al resto). No nos extrañe que en Cataluña los partidos no nacionalistas o que no profesasen un catalanismo exhibicionista hayan tenido el pequeño nicho que han tenido. La gente no es tonta e intuye por dónde van los tiros. Cuando más cercano al dinero público, más nacional-progresista el personal. Algún día se harán unos estudios estupendos, ya verán.

Actualización: otro identitario

Lo que realmente mata

miércoles 8 de febrero de 2012





Hace unos días colgué en mi Facebook un artículo muy esclarecedor de Amazings sobre Fukushima (por cierto que no fue comentado por nadie). Ahora leo un párrafo en The Better Angels of our Nature que dice:

"Las falacias sobre la percepción del riesgo distorsionan las políticas públicas. Se ha invertido dinero y se han creado leyes para impedir que se utilicen aditivos en los alimentos y en eliminar los residuos químicos en el agua que bebemos aunque esto cause riesgos infinitesimales a la salud pública, mientras que leyes que salvan al vida de forma demostrable, como la reducción de la velocidad en las carreteras, encuentran la oposición del público. A veces unos accidentes que reciben gran publicidad se vuelven alegorías proféticas, muestras monstruosas de peligros apocalípticos. El accidente de la planta nuclear de la Three Mile Island de 1979 no mató a nadie y probablemente no haya tenido efecto en las cifras de cáncer, pero detuvo el desarrolo de la energía nuclear en EEUU y de esta forma contribuyó al futuro calentamiento global debido a la quema de derivados del petróleo."

Esto es algo que deberían tener en cuenta los políticos. Aunque (por cierto) este párrafo y lo que denuncia tal vez pueda aplicarse a otra predicción cada vez más discutida y que menciona de paso.

el separatismo es regresivo y peligroso

viernes 20 de enero de 2012

La aparición de grandes estados en los que ha imperado la ley y el orden ha favorecido la superación de las rivalidades que se basaban en lealtades consanguíneas, de religión o de lengua. Steven Pinker sostiene[1] que uno de los motivos por el que ha declinado el número de guerras es que también se ha reducido el número de estados. Durante la guerra de los 30 años había alrededor de 500 unidades políticas en Europa que, en los años 1950, se habían reducido a menos de 30. La idea es que, manteniendo un área constante, como hay menos guerras intra estados que entre estados, hay más posibilidades para la paz. También dice Pinker que un quizá paradójico contribuidor a la Larga Paz ha sido el congelamiento de las fronteras. Las Naciones Unidas iniciaron una norma por la que los estados existentes y sus fronteras eran “sacrosantos”. Recordemos eso cuando no le damos alegremente importancia a la idea del secesionismo en los paises europeos.



[1] The better Angels of our Nature. Steven pinker. Viking 2011.

Hitchens y el aborto

jueves 19 de enero de 2012



Ni los no creyentes tenemos una manera materialista e inmisericorde de contemplar los dilemas sociales ni son las sociedades más impregnadas de fantasía las que mejor subsisten. “No conozco ninguna sociedad que hubiera sufrido nunca a causa de un exceso de sentido común” dice Sam Harris, y, según datos que aporta este autor provenientes del United Nation’s Human Development Report (2005) las sociedades más a secularizadas, Noruega, Islandia, Australia, Canadá, Suecia, Suiza, Bélgica, Japón. Países Bajos, Dinamarca y el Reino Unido son realmente las más saludables, como indican sus promedios en expectativa de vida, alfabetización, renta per cápita, nivel educativo, igualdad de sexo, tasa de homicidios y mortalidad infantil. Por contra las 50 naciones peor situadas en el ranking en términos de desarrollo humano son las más vehementemente religiosas. Naturalmente, como dice Harris, los datos correlacionales de este tipo no indican relaciones de causa efecto: ni creer en Dios conlleva disfunción social, ni la disfunción social conlleva la creencia en Dios. Pero sí demuestra que el ateismo es perfectamente compatible con una vida social sana y con las aspiraciones básicas de la sociedad civil. Y, desde luego, que una sociedad de creyentes no garantiza una salud social.

La mayoría de personas incluso las que se declaran no creyentes practican una suerte de diezmo y suelen ser muy antagónicas con los ateos, a quienes acusan de ser radicales. Suponen que el ateismo es materialista y hedonista y le dan a ambos términos un sentido despectivo. Y ni siquiera es cierto. Un ateo no tiene por que ser especialmente hedonista. Más bien diría yo que, en el caso del humanista secular, su filosofía es más bien estoica.

Se llevarían muchos una sorpresa si supieran que un ateo no es necesariamente alguien con una visión fría y quirúrgica en cuestiones tales como la eutanasia o el aborto. Muchas veces un mayor conocimiento de la ciencia y del ejercicio de la razón lleva a valorar con más fuerza la vida. Fíjense qué dice Christopher Hitchens[1] sobre el aborto:

Dada mi condición de materialista, creo que se ha demostrado que un embrión es un organismo y una entidad independiente, y no meramente (como algunos defendían) un bulto añadido al cuerpo o en el cuerpo del organismo femenino. Solían ser las feministas quienes decían que no era más que un apéndice, o incluso un tumor (esto se argumentaba en serio). Esa insensatez parece haberse frenado. Una de las consideraciones que la han frenado es la fascinante y conmovedora imagen proporcionada por el ecógrafo, y otra la supervivencia de bebés “prematuros” con el peso de una pluma que han alcanzado viabilidad fuera del útero materno….La embriología corrobora la moral. Aún cuando se utilicen con un tono politizado, las palabras “niño no nacido” describen una realidad material.


[1] Dios no es bueno. Christopher Hitchens. Ed. Debate.

Camila Valleja está agotada, la pobre

miércoles 18 de enero de 2012

¿Es serio que un periódico dedique una entrevista en las mejores páginas a una joven narcisista más que, ignorante de su ignorancia, se exhibe como una "indignada "(y van) precisamente en un país, Chile, que crece a un ritmo del 6%, donde la pobreza pasó de un 45% a un 15% entre 1987 y 2009?

Parece que el 10% de los chilenos más ricos gana 27 veces más que el 10% más pobre. ¿Eso es ahora un problema? Una chica capaz de decir tópicos como que "el desarrollo de los países del Norte se produce gracias al subdesarrollo del Sur"? ¿Por qué la entrevistan? ¿Por aquello de que es bueno que los jóvenes tomen "conciencia" (de los memes inútiles de toda la vida)? ¿El lector de El País quiere otra vez eso para sus hijos?

Chile crece porque hace justo lo que denuncia la niña: trabaja mucho, asume sus deudas y no se regodea en la frustración. Que siga.