Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

si es cierto, de cara

jueves, 25 de octubre de 2007

En el debate sobre lo innato y lo adquirido, lo primero es considerado como más turbador y peligroso.Cualquier manifiestación que aparente ser políticamente incorrecta, es tachada de reaccionaria. El caso Watson es un aviso para navegantes. Aunque traspasara la línea de la sensatez al declarar que las obvias diferencias de logro social y de eficacia de muchas comunidades negras, sobre todo en África, son debidas a diferencias intelectuales naturales, cosa que está lejos de estar demostrada, se le han achacado declaraciones absolutamente distorsionadas y fuera de contexto, como las que hacen referencia a los hijos homosexuales y su posible aborto. Sería un paso atrás que este desafortunado caso amordazara a los investigadores que con su trabajo pueden arrojar luz a rasgos de la naturaleza humana que podrían llevar a nuevos y más efectivos enfoques en varias disciplinas sociales. Leo a Helena Cronin, la famosa autora de The Ant and the Peacock, en un artículo recogido por el libro El Nuevo Humanismo editado por Kairós: "La política social que no hace distinciones entre los sexos no es impacial, no es más justa sino menos. ¿Por qué dar por sentado que los niños y las niñas aprenden de la misma manera? Si tomamos el caso, digamos, de las matemáticas, área académica donde las diferencias entre uno y otro sexo son más extremas, la ventaja de los muchachos probablemente se deriva de una superioridad innata en el pensar mecánico y tridimensional. Existen ya pruebas de que las niñas mejoran considerablemente si se les enseña de un modo que sortee este obstáculo. Ésta es la clase de consideración que a una política educativa justa habría de importarle. Y lo mismo podría decirse respecto a la ley, el lugar de trabajo, la planificación económica o para cualquier campo para el que se cree una política social".

5 comentarios:

Oriana dijo...

Yo recuerdo haber leído, a principios de la década de los 90, una experiencia (creo que en Dinamarca) de separar a niñas y niños a partir de los 12 años para las clases de matemáticas y física. El propósito era evitar el sentimiento de inferioridad de las niñas y reforzar estrategias de aprendizaje para esas materias. No sé si esas pautas siguen practicándose actualmente.

Parece más o menos claro que durante la infancia las diferencias no son significativas, pero que con la pubertad la superioridad masculina en razonamiento matemático se afianza. La acción hormonal tendría mucho que ver, con la testosterona como estimuladora de las habilidades del hemisferio derecho. Incluso ya habría claras diferencias en el funcionamiento cerebral de hombres y mujeres desde el nacimiento a causa de la testosterona fetal. El especialista en autismo Simon Baron-Cohen distingue entre cerebro empático (más frecuente en mujeres) y cerebro sistemático (más frecuente en hombres) planteando la sugerente hipótesis de que el autismo está causado por un cerebro masculino extremo. Lo explica, apoyado en resultados empíricos, en su libro "La gran diferencia". La página web http://www.autismresearchcentre.com/tests/default.asp tiene tests que permiten calcular el cociente empático y sistemático en adultos. Muy interesante.

Anónimo dijo...

No es la primera vez que un premio Nobel se permite opinar sobre asuntos que no son de su incumbencia y mete la pata como ya le pasó a Einstein con la guerra civil española. Bueno, el Dr. Watson cabe suponer está más relacionado con el tema, pero aun y así, es básicamente un químico, como tantos fueron sabios de la Medicina en una época. Y a lo mejor además, tiene razón, pero sopecho que lo que él entiende por ser inteligente es ese tipo con inteligencia apta para la abastracción científica que rinde tan malos beneficios a los que la poseen, que no raramente acaban mal sus vidas por su incapacidad,o su falta de inteligencia para vivirlas, pues no aprecian ni el arte, ni el cine, y a muy poca gente. He conocido varios.
Porque oiga, si es que es verdad; vd ve hoy una carrera de 100 m lisos de alto nivel y todos los corredores son de color más o menos subido: son mejores atletas en ese campo que los blancos porque su anatomía es diferente. Pocos nadadores negros encontrará, porque se hunden. Nadar y correr son dos ejercicios un tanto contrapuestos. ¿Son superiores los negros por esto, a los blancos? No lo creo. Si se juzga así la suerioridad, entonces debo darsela a la hoja de cálculo que tiene este ordenador y que me saca el interés compuesto en lo que antes era una operación manual costosísima.
Hay también quien no solo tiene capacidad, sino tropismo, vaya a saber por qué por ciertas materias: la música, las matemáticas, y una de ellas creo es la religión. la persona religiosa estoy convencido de que ni está más cerca de Dios ni Cristo que lo fundó, aunque quede algo extraña la comparación,simplemente está sintonizado en esa onda y lo malo es cuando cree que el resto debemos ser como él y si no nos condenamos.

Un saludo, Carlos

Anónimo dijo...

Gotigoti dijo,
¿matemáticas para chicas?, ¿matemáticas antiracístas para ciertos grupos como ya proponen los partidarios de la diversidad en Estados unidos? ¿volvemos a la segregación? A ver, a ver.
Pinker ,el de las ideas peligrosas ya habló de ciertas diferencias entre hombres y mujeres en algunos campos cuando defendió a Summers,Ver:Steven Pinker defends Lawrence Summers, en isteve enero 2005.
Tal vez no sea mala idea volver a los colegios para chicas y los colegios para chicos. Ver: Feminists undermining reading development of boys, en parapundit enero 25 2005.

Anónimo dijo...

Gotigoti dijo,
se me olvidó señalar este artículo que explica claramente el porqué de la reacción de esteblishment francés ante el caso Redeker. The Redeker affair, por Christian Delacampagne en Commentarymagazine enero 2007.

Anónimo dijo...

Oriana ¡puede escribirme a mujerpez@gmail.com?
gracias
M-P