Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

Moral Minds

miércoles, 28 de febrero de 2007

Hace unos días hablaba de Marc D. Hauser y de su hipótesis sobre que la moral es un instinto parecido al del lenguaje. Permítame que reproduzca algunos fragmentos de su libro “Moral minds”:

“La gramática universal que subyace en el corazón de nuestra facultad para el lenguaje, y que es parte de nuestra dotación innata, nos proporciona el juego de herramientas para construir lenguajes específicos. Una vez hemos adquirido nuestro lenguaje nativo, hablamos y comprendemos lo que los otros dicen sin necesidad de razonarlo y sin acceso consciente a las reglas o principios que subyacen en él. Mi hipótesis es que nuestra facultad moral está equipada con una gramática moral universal, un juego de herramientas que permite construir sistemas morales específicos. Una vez hemos adquirido las normas morales particulares de nuestra cultura- un proceso que es más parecido a desarrollar un miembro que a sentarse en clase de catequesis y aprender sobre vicios y virtudes- juzgamos si determinadas acciones están permitidas, son obligatorias o están prohibidas sin un razonamiento consciente y sin un acceso explícito a sus reglas profundas.”

Por otro lado, hace el siguiente énfasis fundamental: “Nuestros instintos morales son inmunes a los mandamientos explícitamente articulados que nos inculcan los gobiernos o las religiones”.


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Ciutadans de Catalunya se une a la campaña contra la persecución del bloguero egipcio Abdelkareem Nabil Soliman. Únanse, también, y envíen su queja al Ministerio del Interior egipcio.

el sexy del monstruo

lunes, 26 de febrero de 2007

Hace unos días alguien me dijo que el jovencito ese, el asesino de la Katana, recibía cartas de admiradoras y hasta consiguió una novia. David Buss, en su libro The murderer next door , dice que un tal Scout Peterson , condenado por matar a su mujer y a su hijo no nato “sufrió un bombardeo con cientos de cartas de amor y propuestas de matrimonio”.Es curioso que asesinos convictos por delitos repugnantes tengan ese atractivo para las mujeres. Parece que alguna vez puede suceder al revés; aunque no tengo datos. Supongo que la fama (o, mejor dicho, si nos atenemos al significado que le dan en EEUU la “notoriedad”) convierte en sexy todo lo que toca. En el caso de los asesinos, la razón puede radicar en que el poder y el estatus han tenido mucho que ver con su éxito reproductivo. Las hembras poco moduladas por la cultura y los principios morales pueden comportarse de forma muy primaria. Por ello pueden desear al hombre despiadado. De alguna manera suponen que a ellas no les va a hacer nada. Que lo van a redimir. Si seguimos el desarrollo darviniano, algo en su interior les debe decir que el hombre capaz de todo puede logar un elevado estatus que permita criar a los hijos con mayores recursos. A su vez, los hijos de estos machos exitosos por su crueldad, tendrán hijos como ellos que podrán dejar más descendencia que los otros. Es sorprendente que los asesinos en serie y los asesinos en masa, por lo menos los más exitosos, casi invariablemente obtengan ese aura. Muchos de ellos, de hecho, se casan y tienen niños después de ser pillados y condenados. Como dice Buss “los hijos de Charles Manson y Ted Bundy están hoy entre nosotros”.

la vida rural

viernes, 23 de febrero de 2007

Mi padre me ha salido con una de esas ocurrencias suyas que provocan un cambio de registro en mi cerebro como cuando dabas un golpe a un tocadiscos de aquellos y saltaba la aguja a otra cosa. A medida que se hace mayor, y como está bastante sordo, monologuea mucho más que dialoga. Mi hijo hace lo mismo, pero por causas genéticas. Pues bien, estaba el hombre rememorando familiares y anécdotas ancestrales, siempre con epicentro en su pequeño pueblo aragonés de origen, y, hablando de no se quién, me dice que somos primos lejanos y que, si algún día estoy por La Zaida y me pasa algo, que acuda a él. Eso es un pueblo alejado unos 30 kilómetros del suyo. Posibilidades de que yo vaya por allí, pocas. Con todos los respetos ¿qué se me habrá perdido a mí en La Zaida? Además, si me pasa algo allí, llamo por el móvil a mi casa o al RACC. O llamo a un guardia ¿no? Me irrita y me provoca una aguda compasión que me desazona.

Pues hoy, que estoy leyendo las memorias de Ayaan Irsi Alí, me acuerdo de esta reciente anécdota. A Ayaan, su abuela le hacía aprenderse de memoria todos sus ancestros para que, si alguna vez estaba en apuros, en tierra extraña o no sabía a qué atenerse respecto a un desconocido, pudiera encontrar un relato similar que estableciera lazos de mutuo socorro. Y es que ambos, mi padre y ella, son criaturas que viven en el profundo universo del clan.

Estoy muy agradecida por haber tenido unos abuelos rurales, verdaderos patas negras, que me permitieron vislumbrar un microcosmos prácticamente fósil, riquísimo y autosuficiente, que se hizo trizas en cuanto hubo algo con qué compararlo y que no era quimérico. Mi padre emigró porque, como hemos dicho siempre los progres, no “tenía futuro”. En realidad, tenía el mismo que todos sus antecesores y el que siempre han tenido y aún tienen la mayoría de humanos en la Tierra. Hambre no pasaba, precisamente. Pero, por primera vez, otros iban mucho más rápido y a lo cotidiano se le empezó a llamar “tedio”.


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Religiones de paz y amor. Asesinada por no llevar velo




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miércoles, 21 de febrero de 2007

Unidos por el color de la piel

Leo en La Vanguardia del pasado domingo el siguiente titular: "Los negros de Francia levantan la voz. La confederación de asociaciones Negras amenaza con presentar un candidato al Elíseo." Algunos colectivos negros han hecho bandera identitaria del colonialismo y del esclavismo, exigiendo el arrepentimiento público de Francia. Para concurrir a las elecciones, se agruparán en función de su identidad étnica, por encima de orígenes nacionales, ideología política o confesión religiosa. “La discriminación que sufrimos no tiene que ver con la nacionalidad, sino con el color de la piel”, dicen. El periodista que escribe el artículo les da la razón: “no hace falta ser muy avispado para ver que las cosas son realmente así”.

En la página siguiente de la misma edición de La Vanguardia , el mismo periodista firma otro artículo. Éste se titula: “Grupos de negros radicales hacen del antisemitismo una seña de identidad. La deriva antijudía”. Y cuenta el terrorífico asesinato de Ilan Halimi sólo por ser judío a manos de radicales negros. EEUU ha vivido y vive graves episodios de violencia contra los judíos y otras minorías, como los asiáticos, por parte de negros radicales.

traillas

lunes, 19 de febrero de 2007

A la naturaleza le somos indiferentes y Dios no parece que esté. Si no hubiera emergido la cultura, los genes hubieran seguido como responsables de automatizar, como en los demás animales, las mejores respuestas posibles a las contingencias del entorno. Nunca hubiera aparecido la moral y, ni mucho menos, la incertidumbre moral. Pero durante el paso de los milenios, la relación naturaleza/cultura ha ido dejando unos agregados, unas constantes, unos universales en forma de rasgos comunes, sean estos tabúes, instituciones, costumbres o actividades sociales, que es muy posible que correspondan a respuestas humanas profundas, a la cifra más exacta posible de un destilado ancestral. Esa gramática de la que hablan algunos. Gramática que refiere a esa “sujeción profunda”, a esa “trailla” que tendrá extensión o resistencia variable; pero que estará allí. Conocerla cabalmente podría ayudar a establecer una ética menos relativa, menos opinativa, menos filosófica y más científica. Más compartible por todos, en resumidas cuentas. De momento parece que nos explica bastante bien por qué la teoría de los roles es un fiasco, por qué el comunismo tenía que llevar al fracaso, o por qué no vale la pena regalarles camiones a las nenas y cocinitas a los nenes cuando son pequeños. No creo que Ratzi tuviera exactamente razón, pero sí que este ha sido el gran fracaso de la izquierda.

el animal moral

viernes, 16 de febrero de 2007

Cada vez somos más las personas que abandonamos la religión porque no podemos creer que Dios exista. La ciencia, el sentido crítico, el afinamiento de los instrumentos de la razón nos impide a muchos creer en dogmas o en mitos indemostrables. Cualquier fenómeno sobrenatural, paranormal etc., cuando se examina muy de cerca, o desaparece completamente, o se incorpora a las ciencias naturales. El entramado religioso donde encontrábamos la orientación sobre cómo actuar ya no nos resulta válido. Necesitamos un sistema coherente que nos sirva de guía en una sociedad compleja y globalizada. La religión ha jugado un papel fundamental hasta ahora. Pero nos encontramos con una sociedad que gracias al avance de la ciencia y de la razón se ha vuelto descreída.
La pregunta que se nos planteará es si se puede ser una persona ética sin ser religiosa. Para mucha gente religión y sistema ético está firmemente unido. Incluso para algunos que no creen en Dios está firmemente establecido que el único freno ante mal es la religión. La religión tiene una serie de preceptos que emanan de la revelación que hizo en algún momento un ser superior con capacidad para castigarnos privándonos de la inmortalidad. La filosofía laica tradicional había ofrecido como alternativa un consenso basado en el sentido común y en la utilidad social de tener una normativa moral. Pero un consenso, aunque sea desde la madurez y la reflexión, un acuerdo sin la sujeción profunda que supuestamente le daba su origen trascendente, inviste a estos preceptos de una categoría que se siente tan formal y utilitaria como el bienaventurado Código de la Circulación. Muy práctico y sensato, pero algo plano.

Pero esta “sujeción profunda” ya es posible. Se está abriendo paso día a día y de forma contundente a través de variadas disciplinas científicas, desde la biología a la antropología darvinista. La ciencia nos puede dar respuesta al dilema anterior con las investigaciones que prueban el carácter congénito del instinto moral. El mayor paso que se va a dar en la filosofía de la moral del S XXI será fruto, aunque parezca una paradoja, del reconocimiento del animal que hay en el ser humano.


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En el excelente blog de JM Fàbregas
està colgada esta noticia: el anuncio de una cumbre de seculares de cultura musulmana. Son las personas a quienes, en mi opinión, debemos dar más apoyo