Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

las fronteras de lo sagrado

sábado, 26 de abril de 2008

Estuve unos días en Madrid y tres amigos me regalaron un libro suyo. Justo cuando llegué a Barcelona, tenía esperándome un paquete que contenía la novela de otro querido allegado. Así que me dispuse a darles un vistazo general para evitar ponerlos en la cola eternizándose y agradecerles de manera más diligente su generosidad con unos comentarios basados, que le vamos a hacer, en la típica lectura en diagonal. Y empecé por “Movimientos cívicos” del muy querido Carlos Martinez Gorriarán. Es más, puestos a acortar, me dirigí directamente al capítulo que hablaba de Ciutadans y de los movimientos previos pues pensé que sería lo que más me interesaría. Pero caí presa de patas en el librito en cuestión. La lectura que quiso ser diagonal, ahora es concéntrica; es en tres dimensiones y todo. Vamos, que lo estoy devorando. Y no sabe Carlos el trabajo que me está ahorrando pues en estoy encontrando ya desarrolladas ideas que siento como muy mías y que me disponía a atacar en breve. Una de ellas, la del eje “universalismo”/”relativismo” que es la primera vez que se lo conocía (aunque soy bastante despistada) pues de lo que tenía descrito en su blog me quedé con su interpretación de la filosofía de UPyD en los dosejes “derecha”/”izquierda”, “reaccionario”/”progresista”. La asunción de unos conceptos de carácter universal y compartibles y extensibles a todos los seres del planeta es una de las cuestiones que más me interesan y forman parte de la tesis del libro que ahora estoy escribiendo, de la misma manera que ya están presentes en “Diari d´una escèptica”.

Pues bien, ahora mismo, querría comentar algo de la página 25. Precisamente estos días estoy leyendo algunos papeles de Scott Atram disponibles en la red. En éste el famosos antropólogo nos advierte de que los incentivos de tipo material, concesiones territoriales o de ayuda humanitaria ofrecidos a terroristas no sólo no ayudan en nada a resolver conflictos enquistados, sino que los agravan. Porque cuando el marco ideológico es irracional (suele serlo en todos los casos en que interviene el terrorismo puesto que no es normal –pero no imposible- que se mate la gente por defender que dos y dos son cuatro o la eficacia de una vacuna demostradamente útil), es decir, “sagrado”, tiene un efecto de “ultraje” causado por la humillación de recibir del enemigo y por la misma inespecificidad del significado de esas fronteras sagradas. Hay ya una amplia experiencia por parte de economistas conductuales y científicos cognitivos sobre las “fronteras sagradas” que están presentes en los conflictos geopolíticos. Scott Atran ha trabajado intensamente sobre los límites de la elección racional en conflictos políticos y culturales, siendo un experto en terrorismo transnacional. En este blog , Bilbaopundit dice: “El modelo del Actor Racional predice que los palestinos "deberían" retornar a un estado autónomo en la franja oriental y Gaza, renunciando a sus aspiraciones sobre Jerusalén -especialmente cuando los EE.UU y Europa proporcionarían a cada familia palestina unos 1000 $ anuales durante al menos una década de asistencia económica. Los independentistas vascos quizás deberían también renunciar a la anexión de Navarra…si no fuera porque el territorio navarro para los "abertzales" o Jerusalén para Hamas, no son sólo "territorios", sino partes de la economía de lo sagrado. ¿Qué sentido tiene entonces el "diálogo", cuando se plantea en términos "standard", según criterios habermasianos de racionalidad y universalidad? ¿Y qué decir del "ecumenismo" religioso? ¿Cómo se "dialoga" entre sacralidades enfrentadas? En particular cuando solo uno de los interlocutores parte del modelo "racional", renunciando a cualquier "economía sagrada", mientras que otro parte del "devocional" -y este parece ser el caso del así llamado "proceso de paz" en España…no es difícil predecir que los actores racionales llevarán todas las de perder.”

Carlos M. Gorriarán confiesa en su libro: “mi propia experiencia de “diálogo” con los proetarras, muy común por otra parte en la sociedad vasca, me llevó muy pronto a descreer de la teoría que pretende resolver los conflictos causados por el terrorismo mediante el diálogo, la empatía y la negociación de concesiones mutas”. Pues bien, esto ya fue en su momento una constatación de la realidad, y una intuición profunda de que la naturaleza de los conflictos con base “sacra” no se negocian. No puede haber diálogo entre la razón y la irracionalidad. Y las investigaciones científicas lo demuestran fehacientemente.

5 comentarios:

Ana dijo...

Scott Atran, que no "Atram". To begin with.

Luego, "el famoso antropólogo" tiene en Google casi tantas entradas como yo, que no soy nadie.

A ver, Teresa: si lo que quieres es "jalarle bolas", como se dice en Venezuela, a tu "boss" Martínez Gorriarán, móntate una estrategia más inteligente.

¿Serás capaz de ello? Gran pregunta.

Mujer-Pez dijo...

ana (ahora ya sé de qué Ana se trata, cullons) ¿Por qué eres tan impertinente siempre? Y te lo digo casi con cariño. Si te fijas, pone Atram una vez y en la siguiente Atran. ¡En cuál de las dos me he equivocado(suponiendo que valga la pena remarcar algo así)? Para tí, claro, la primera.
¿Y no te da vergüenza meterte en una cuestión que desconoces, como si quiero o no quiero hacerle la pelota a "mi" boss? Y, luego,encima me insultas.
Me alegro mucho de que este verano estés en EEUU. Es que tengo yo unas ideas...
Parece que en los blogs sólo entre gente a aprovecharse de la exposición generosa del otro.algo para un estudio clínico.

Juan Poz dijo...

"No puede haber diálogo entre la razón y la irracionalidad". Sí, pero a veces me da por pensar, no sé si esquinadamente, la buena carga de irracionalidad que hay en la razón; porque ¡cuantísimas veces no se nos ofrece como un artículo de fe! Por otro lado, dentro de esa teología de la Razón caería el que se necesitaran demostraciones científicas de la imposibilidad de ese diálogo. En buen castellano coloquial, un intento de diálogo así sólo podría ser calificado de una manera: diálogo de besugos.
Lo que no puede ser, no puede ser, y además...

Juan Poz dijo...

Toc, toc, ¿se podía? Lamento no haber pedido permiso antes...

Jorge dijo...

Es claro que lo racional está retrocediendo en beneficio de lo "sagrado", lo "propio"..., si, además, lo de uno se defiende mediante métodos dígamos contundentes, con armas por medio, vamos, o sin llegar portar armas de fuego se airea un excelente pedigree, no sólo no cae en el descrédito sino que se convierte en una causa que no puede ser objeto de discusión. Es el caso de los nacionalismos "periféricos" que padecemos en España, de esencialismos indigenistas o de algunos movimientos nacionalistas como los que sostienen organizaciones palestinas... Es una nueva peste que anula la razón, las posibilidades de entablar discusiones y, por tanto, las posibilidades de alcanzar acuerdos. ¿con cuántos amigos no se habrá abandonado el hábito de hablar de contenciosos para evitar rupturas de relaciones? ¿con cuántos conocidos podemos mantener discusiones que no degeneren en unos pocos minutos en un guirigay vociferante?
Jorge