Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

allí tampoco, ni mandan ellas, ni el sexo es gratis

miércoles, 19 de septiembre de 2007

«En las sociedades donde mandan las mujeres no existen los maridos»
dice el periodista Ricardo Coler. Algún experto en falacias debería informarme de qué tipo es esta. Porque alguna es y estará ya clasificada. Si lo de “las sociedades donde mandan las mujeres” se refiere a los Mouzo eso no es correcto. Hasta la Wikipedia
avisa: “The fact is, the Mosuo culture defies categorization within traditional definitions. It is true that they have aspects of a matriarchal culture, in that women are, in many households, the head of the house, property is passed through the female line, and women tend to make the business decisions. But political power tends to be in the hands of males, which disqualifies them as a true matriarchy.” O sea que, como en todas las sociedades supuestamente matriarcales (matrilineales suele ser menos fantasioso y más aproximado), en realidad, mandar mandar, los hombres. No hay manera de que las feministas sostengan en algo sólido ciertas y muy queridas conjeturas. Como esta: "Quizás hablando de este arreglo social particular es que el Mosuo no tiene ninguna palabra para los conceptos del asesinato, guerra, la violación y las cárceles. Este sistema social parece ser el ejemplo de las sociedades matriarcales que son previstas por Riane Eisler y muchos otros pensadores sociales feministas." La sociedad Mouzo es peculiar y por ello atrae curiosos de todo tipo. Los mismos Mouzo descubrieron hace tiempo el morbo que despertaban en los occidentales y conocen suficientemente las ventajas de describirse como “matriarcales” y de señalar que tienen una relación aparentemente laxa con el molesto vínculo matrimonial. Pero la Wiki señala también que “themselves frequently use this description, to attract tourism and interest in their culture.” La parte mala de ese morbo es el turista salido
que cree encontrar allí El Dorado del amor libre y de la hembra, digamos, primigenia no contaminada por la mojigatería judeocristiana y hospitalaria con el varón en el sentido más amplio de la palabra. Y eso, amigos, como descubren una y otra vez los machos de nuestra especie, dándose de tortas, no existe. Ni siquiera en un recóndito lugar de la China a tomar pol saco de tan lejos.

las partes bajas van por su lado

lunes, 17 de septiembre de 2007

La titular de Justicia del gobierno catalán aseguró en declaraciones a la emisora RAC-1 que la castración química «no resuelve del todo la reincidencia». Montserrat Tura, antes responsable de Interior, manifestó que los agresores sexuales están más condicionados por «un comportamiento anormal desde el punto de vista cerebral» que por las hormonas, lo que reduciría la efectividad de la medida.” Vamos, que las hormonas circulan por las partes bajas y el cerebro se mantiene libre de substancias que no sean de las que están hechos los sueños del macho agresor. Cuando aclaren el malentendido, y previa profecía autocumplida por parte del “violador de la Vall d´Hebrón” o alguno de esos, le cambiarán el nombre por uno más socialdemócrata y lo recetarán como si lo hubieran inventado ellos. La “castración química” para las bestias neocons.

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Interesante carta al director : "¿Es la vacuna contra el virus del papiloma humano una opción científica o una opción ideológica comercializada? Me temo que más de lo segundo."
Agradeceré opiniones de los lectores médicos.


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Con el título de La maestra de Al Gore, El país dedicó varias páginas de un suplemento de Ecología en el EP a la figura de Rachel Carson, la autora de La Primavera Silenciosa. Toda una exaltación de sus buenas intenciones a base de variados circunloquios para maquillar lo que realmente representó su obra: la creación del género "gore", o sea, la del tremendismo ecológico, oportunista y acientífico. El Gore-Gore asegura que el movimiento conservacionista y la conciencia ecológica en Estados Unidos serían impensables sin la herencia dejada por Carson, a quien reconoce como su maestra en medio ambiente. "Lo que creo que resulta pionero cuando se habla de Rachel Carson es que leía literatura científica y ella lo transformaba en algo lírico y hermoso", dice un admirador echando balones fuera. Al Gore y muchos correligionarios de Carson no descartan que su muerte, dos años después de la publicación de Silent spring, de cáncer de mama, “pueda estar ligada a determinadas toxinas en el entorno, incluido el DDT”. A ver, ¡cómo lo van a descartar! El que la relación establecida entre DDT e incidencia de cáncer en humanos no sea concluyente es lo de menos. El senador por Oklahoma Tom Coburn bloqueó una iniciativa para honrar la memoria de Carson alegando que fue la responsable de la estigmatización de los pesticidas y la culpable de que el DDT se dejara de usar en ciertas zonas críticas afectadas de malaria, una enfermedad que mata entre uno y dos millones de personas cada año, la mayoría niños. En su web , el escritor de ciencia-ficción Michael Crichton es más severo y afirma que la prohibición del DDT es "uno de los episodios más desgraciados de la historia del siglo XX en América", ya que "ha causado la muerte de decenas de millones de personas, la mayoría gente pobre". Ya se dijo esto en otras webs hace tiempo.

no más limosnas (díselo a Bono)

jueves, 13 de septiembre de 2007

El amigo Arcadi me avisa de la aparición de un libro sorprendente del que se da cuenta en El País. Se trata de A Farewell to Alms y el autor es el historiador de la economía en la Universidad de California, Gregory Clark. Su tesis: la Revolución Industrial fue el resultado de un cambio en determinadas pautas culturales que llevó a la creación de la economía moderna. Es realmente revolucionario (por lo poco revolucionario que resulta ser): Clark sostiene que los valores de clase media, como la no violencia, la alfabetización, unas jornadas laborales prolongadas y la voluntad de ahorro están en la base de la nueva prosperidad. Al final resultará que papá tenía razón. Thomas Sowell viene diciendo lo mismo de los motivos reales de las diferencias socio económicas entre negros y blancos en EEUU: que son culturales y que los que tienen interiorizados esos valores, además de familias estables, logran los mejores resultados. Entre ambos autores, se cargan los fetiches más queridos del socialismo y de la teoría de los efectos a larga distancia de la esclavitud y del racismo inveterado del blanco.
Así que, a la luz del conocimiento que nos llega, habría que empezar a cambiar los tradicionales tópicos con que se encaran las soluciones para los colectivos desfavorecidos: posiblemente habrá que atacar algunos rasgos culturales además de poner parches de dinero. Las limosnas pueden crear pobres.

un regalo del cielo

lunes, 10 de septiembre de 2007

Hay gente que opina que, sin la coacción de la amenaza omnisciente de un vigilante ser superior, no puede existir la moral . Que, si no, todo se limita al temor del castigo en la Tierra, al miedo a “ser pillado” y a la pena que de esto resulte. La naturaleza del hombre tiende al mal de forma espontánea, así que, en momentos de desorden social, o en situaciones propiciadas por la clandestinidad, nadie sería bueno con sus semejantes. Una de las defensoras de esta postura es la Dra.Laura Schlessinger . Esta mujer es una de las conferenciantes religiosas más populares de EE.UU, estrella de distintas tribunas que van de la televisión a la radio, o como speaker de relumbrón por todo el país. Curiosamente, Laura Schlessinger fue miembro de la junta de la revista Skeptic , una de las publicaciones descreídas más reconocidas del mundo anglosajón. Y lo fue porque se hizo un nombre con su inteligente y documentada denuncia del supuesto síndrome de la “memoria recobrada”, fenómeno ahora ya de baja pero que llevó a muchos padres, familiares o tutores a enfrentarse con penas hasta de cárcel por acusaciones de personas que, con la ayuda de determinados terapeutas, fueron convencidas de que habían sufrido abusos sexuales en la infancia. Durante años, Schlessinger dio conferencias sobre pensamiento crítico, librepensamiento y tantos otros temas apreciados por humanistas y escépticos hasta que se convirtió al judaísmo, religión de su padre, abandonando sus actividades en organizaciones humanistas seculares o racionalistas. He pensado en esa cuestión del “getting caught”, del “ser pillado” estos días por algo que cayó del cielo. En Tarragona, por desgracia, no nos llueven hombres pero, hace unos días, me llovió un anillo de oro con piedras preciosas sobre la jardinera del dormitorio. Ninguna pieza extraordinaria, pero tampoco una baratija. También por desgracia, no se trataba de algo misterioso. No formaría parte de la recopilación de chorradas de Charles Fort . La vecina de arriba tiene una asistenta con la mala costumbre de sacudir la alfombrilla del baño por la ventana del dormitorio. Algunas veces han sido pelos de maquinilla de afeitar lo que me he encontrado encima de los bambúes y del alféizar, pero esta vez era una sortija. “¿Getting caught?”. Ni hablar. Una limpia incorporación a mi pequeño joyero. ¿Quién iba a enterarse? Según Laura Schlessinger, necesitamos algo más que el miedo a que nos pillen para llevar una vida moral, y para ello está Dios: una amenaza metafísica, absoluta; el “getting caught” implacable del ojo que todo lo que ve. Según esa idea yo, atea, debería simplemente alegrarme, sacarle brillo y procurar no lucirlo en ninguna reunión de la comunidad de vecinos. Aún no la he devuelto porque sé que mi vecina veranea en Salou y no vuelve hasta que finaliza la temporada. Pero desde el primer momento supe que nunca haría otra cosa que subir esos 20 escalones y devolverlo. Todo lo más reconvenirla y recordarle los potenciales inconvenientes de esa fea costumbre de sacudir las cosas en la calle. El ojo de Dios soy yo.

martes, 4 de septiembre de 2007

Amigos: estoy fuera de casa y sin portátil. No podré intervenir hasta el lunes dia 10.