Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

la utilidad de una oreja

viernes, 22 de junio de 2007

Los fines de semana suelo leer la prensa en papel, y siempre encuentro curiosidades que dan qué pensar y que voy recortando. Esto que traigo hoy aquí no es exactamente una curiosidad: hace tiempo que el cerebro de Maruja Torres experimentó un proceso de autojibarización que la ha vuelto rígidamente monotemática. Para qué comentar ese antiamericanismo y antisemitismo tan animosamente ciego que la llevan a idealizar lo menos idealizable del planeta, a saber, y por ejemplo,las sociedades musulmanas en general. En este artículo traza ingeniosos paralelismos entre el caso del enfermo polaco que superó un coma profundo de dos décadas para despertar “rodeado de libertad y teléfonos móviles”, o del “progreso” que dice ella -arrugando, imagino, la naricilla mientras lo escribe- y un supuesto homólogo que despierta de un coma en un hospital de Bagdad donde ingresó recién ganada la guerra que Sadam Husein libró contra Irán con "la ayuda de Estados Unidos". Este iraquí recupera la conciencia a finales de la primavera de 2007, y no en una cama, sino en el suelo. En “la puta calle”, precisa la periodista. La parábola de Maruja nos habla de un condecorado por Saddam en los buenos tiempos y que abre sus ojitos y ve a su país destrozado por la guerra de Bush. Bueno, es un cuentecillo posible, sí. Pero hay más cuentos morales iraquís. Muchos. Jonathan Glover, en su libro “Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX” habla mucho sobre Saddam. Tiene muchas historias que contar, con nombres y apellidos. Y no son fábulas. Como cuando se les permitió a los periodistas extranjeros visitar los lugares de Irak donde Saddam Hussein había tenido a sus prisioneros. Por ejemplo, en el Kurdistan. El periodista Gwyne Robers describe una visita escalofriante. Vean: “En una celda había trozos de carne humana –lóbulos de oreja-clavados a la pared y sangre salpicada en el cielo raso. Allí se veía un gran ventilador del que-me contó mi guía- se colgaba a los prisioneros atados y se les aporreaba mientras giraban. En el cielo raso había ganchos que se empleaban para suspender a las víctimas. Una víctima de la tortura también me contó que se crucificaba a los prisioneros clavándoles las manos en la pared. Una técnica muy utilizada era la de colgar a los hombres de los ganchos y atarles un gran peso en los testículos.” Mejor no sigo. Pero le busco otras historias paralelas al caso del polaco. ¿Qué tal una en la que un kurdo, clavado por una oreja en la pared de una celda (esa práctica tenía en Saddam a un forofo) , tiene una derrame cerebral que le produce un coma del que se despierta al cabo de años y él está, no en el suelo, no en la “puta calle”, sino en una cama? Un televisor está colgado ante él y asiste al vídeo de la ejecución del responsable último de su martirio. Pongamos.

9 comentarios:

schelling dijo...

Referirse al "proceso de autojibarización" que ha sufrido el cerebro de maruja torres no deja de ser una manera piadosa de hablar. Los estragos, en cualquier caso, ha sido devastadores, pero la mujer nunca fue gran cosa. Ahora cada artículo suyo en el diario independiente es como una mancha en la camisa.

Hablando de otra cosa, ¿cómo van esas presentaciones?

Anónimo dijo...

Presenté el libro en BCN y en TGN. Aunque comentinedo eso que el abc del marketing dice que jam´s ha de hacerse: anuciar un producto que aún no está en los estantes. El dia de BCN salía justo de la imprenta, aún no lo tenia el distribuidor. creo que este miercoles 30 ya estará en las librerías. Mi editor insiste (claro) en que lo anuncie aquí. Supongo que nos precipitamos, sobre todo en tGN donde no dió tiempo a enviar correo postal. Pero, después de san Juan, ya me dirá. La alternativa era la rentrée, en septiembre, y me derpimía esperar tanto.
Espero que lea en catalán :-)

En la web ciutadansdecatalunya.org está la presentaicón que me hizo Arcadi espada. Memorable.

Un saludo, amigo

M-P

Circe dijo...

Mmmm, no sé. Demasiada víscera y orejas colgantes para mí.
Como la mayoría, nunca he estado en Iraq y, por tanto, no me atrevería a sentar cátedra pero, aunque M. Torres no es santa de mi devoción, tampoco me apuntaría a su lapidación sistemática, tan en boga en ciertos ambientes que huele a consigna.
Que en Iraq vivían bajo una dictadura infame es un hecho, pero estaban en fase de desarrollo y se empezaban a fomentar ciertos valores "modernos". ¿Es realmente justificable la masacre realizada? ¿Creen acaso que la población iraquí en general está ahora mejor? ¿Les habría parecido quizás tan estupendo que a nosotros (España) nos hubieran bombardeado y masacrado durante -salvando las distancias y todo lo que quieran, pero también era una dictadura- el régimen de Franco?

Tsevanrabtan dijo...

Bien, muy bien.

Anónimo dijo...

Pues el kurdo ex-comatoso no entendería nada y se fiaría bien poco: ¿han venido a liberarnos los que miraron a otro lado cuando Saddam nos gaseaba?

Un lóbulo clavado en una pared no justifica a toro pasado las cincuenta y pico mil víctimas civiles inocentes que lleva esta maldita chapuza asesina.

Anónimo dijo...

Necesario recordar que los muertos no los han infringido los yankis, esto no es Vietnam. Los muertos los elige Al Qaeda y otras franquicias y eso da la medida real del valor que dan estos insensatos al pueblo iraqui: Carne que se puede echar a las espaldas de los americanos. (acordaos de los coches -bomba con niños)

Apesta la salmodia diaria de Al-Yazira y lo peor: el efecto amplificador de toda la cutreprogresía de Occidente. (con personajes tan deleznables como doña Marujita y otros tantos a sueldo de Don Jesús en nuestro caso patrio).

Circe dijo...

Lo siento, no estoy preparada para discutir con alguien que hable de "infringir muertos".

J. Bernal dijo...

Circe siempre tan implacable. Aunque, con ciertos matices, comparto buena parte de su argumento.

La verdad es que cansa que te endosen la etiqueta de "progre", "antiamericano" o "promusulmán" cada vez que criticas la chapuza norteamericana en Irak. Y el espantajo de Maruja Torres. Oigan, ¿han leído a Ferlosio? Lo digo porque hay vida inteligente más allá del laboratorio ideológico de los neocons. No todo van a ser Torres cinco encarajilladas.

Anónimo dijo...

Después de leer sobre el cerebro de Maruja Torres leo su artículo de ayer del que extraigo:

Son buenos, aquí, los españoles. No deben morir ni por una mina israelí ni por cualquiera de los otros rencores enquistados. Pero ojalá hubiera sido una mina israelí. Un incidente aislado.

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