Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

a cuestas con el secularismo

viernes, 9 de marzo de 2007

Se están planteando estos días cuestiones interesantes, por no decir inquietantes, que guardan relación con aquello de la “naturaleza humana”. Hace poco fue la aprobación por el Senado del proyecto de Ley que permitirá a las personas transexuales realizar un cambio registral del nombre y sexo en sus documentos de identidad, como el DNI, sin necesidad de someterse a una operación genital y sin procedimiento judicial. Por otro lado, ayer mismo, la noticia fue que en Alemania una pareja, padres de 4 niños, pide que se cambien las leyes que les impiden casarse por ser hermanos. Según uno de los periódicos: “El proceso pone a prueba toda capacidad de discusión analítica sobre el papel que la moral y el derecho deben jugar tanto en la vida pública como en el ámbito privado”. Esto puede ser extensible al caso transexual añadiendo el del sentido común. Es necesaria una revisión objetiva de algunos supuestos. Una sociedad secular y no dogmática da mucho trabajo. No cabe duda que abrir el matrimonio a “otras formas de unión” permite vislumbrar en la ya no tan lejanía a la poligamia o al incesto.
Parece que este mismo sentido común debería mantener el interdicto contra el matrimonio entre hermanos: esa insensata pareja tiene ya 4 hijos, dos de ellos con graves deficiencias genéticas. Pero también las mujeres de más de 40 tienen muchas posibilidades de tener niños enfermos y hoy en día hay soluciones para ello. ¿Podría negarse a una pareja como ésta, separada desde la infancia, sin el rechazo natural que parece provocar el haber crecido juntos en el instinto romántico, el derecho a casarse si toman las medidas necesarias? ¿Vale la pena reformar una ley que corresponde a un fundamentado y profundo tabú por excepcionalidades como ésta? En Francia hace 200 años que no existe ya la prohibición del incesto sin que se registren anormales índices de este tipo de pareja.
En el caso del cambio de sexo legal, nos enfrentamos a una problemática posh modernista que permitiría abrir la puerta a otros supuestos muy curiosos. Se me ocurre uno. Imaginemos que una persona (y, luego, un colectivo) no se sintiera de su grupo de edad. Una mujer de cincuenta años, por ejemplo, magníficamente operada (o no: no son leyes que valoren o se sustenten en lo objetivo) se siente más cercana a los 30 que a sus 50. Se siente incómoda, no se reconoce en su DNI, le humilla que alguien lo vea y se sorprenda de su aspecto como si se tratase de un bicho raro.
Vean esta declaración:
“A causa del nuevo tipo de sociedad en la que vivimos y de los avances en el campo de la cirugía plástica y con independencia de la edad cronológica, la persona se siente pertenecer a otro grupo de edad. El individuo entra entonces en conflicto con su cuerpo y con su entorno que a falta de cualquier signo físico visible que justifique su comportamiento, no puede entender los motivos de su proceder. Reflejando la idiosincrasia de cada persona, el comportamiento y evolución del que no se reconoce en su edad muestran su lucha por reconocerse y aceptar su propia identidad, así como por desarrollarse socialmente en la edad a la que realmente, en su fuero interno, sabe que pertenece. Las dificultades son incontables y el sufrimiento de ese proceso es considerable. La ley debe facilitar ese proceso permitiendo la progresiva adaptación de la persona, con los menores traumas posibles, al desarrollo completo de sus potencialidades humanas.

No interesa a la ley una discusión médica, antropológica o filosófica, de qué es la edad de las personas y cómo debe determinarse esa edad. La ley, a quien atañe los aspectos legales que afectan a los individuos, debe hacerse eco de la existencia de las personas que no se reconocen en su edad y de la lucha diaria de las mismas por ser quienes desean ser, de forma que reconociendo el derecho al libre desarrollo de su personalidad, en los términos de nuestra Constitución, ofrezca las vías y las salvaguardas legales para que dicho desarrollo pueda producirse.
La ley no sólo debe reconocer la voluntad de la persona a cambiar la edad legal por la que es conocida, a todos los efectos, sino también la necesidad íntima de las personas que se sientan más jóvenes o mayores, cuando así se expresa, de recibir el tratamiento médico adecuado que les aproxime lo más posible en lo físico la edad asumida.”

Y la original sacada de la web del Col•lectiu de Transsexuals de Catalunya :

“En la transexualidad y con independencia del sexo morfológico, la persona se siente pertenecer al sexo opuesto. El individuo entra entonces en conflicto con su cuerpo y con su entorno que a falta de cualquier signo físico visible que justifique su comportamiento, no puede entender los motivos de su proceder. Reflejando la idiosincrasia de cada persona, el comportamiento y evolución del transexual muestran su lucha por reconocerse y aceptar su propia identidad, así como por desarrollarse socialmente en el sexo al que realmente, en su fuero interno, sabe que pertenece. Las dificultades son incontables y el sufrimiento de ese proceso es considerable. La ley debe facilitar ese proceso permitiendo la progresiva adaptación de la persona, con los menores traumas posibles, al desarrollo completo de sus potencialidades humanas.
No interesa a la ley una discusión médica, antropológica o filosófica, de qué es el sexo de las personas y cómo debe determinarse ese sexo. La ley, a quien atañe los aspectos legales que afectan a los individuos, debe hacerse eco de la existencia de la transexualidad y de la lucha diaria de los transexuales por ser quienes desean ser, de forma que reconociendo el derecho al libre desarrollo de su personalidad, en los términos de nuestra Constitución, ofrezca las vías y las salvaguardas legales para que dicho desarrollo pueda producirse.
La ley no sólo debe reconocer la voluntad de la persona a cambiar el sexo legal por el que es conocido, a todos los efectos, sino también la necesidad íntima de las personas transexuales e intersexuales, cuando así se expresa, de recibir el tratamiento médico adecuado que les aproxime lo más posible en lo físico al sexo asumido.”

Cuando se hacen leyes a partir de lo subjetivo, todo empieza a ser posible. En parte es debido a varias décadas de considerar el sexo como un rol impuesto socialmente. En una época de descreencia de los dogmas consuetudinarios, el peligro es el relativismo y la falta de criterio. Dejamos de creer para creer en todo, Chesterton dixit. Pero seguro que armados con la razón , la ciencia y el menos común de los sentidos nos acercaremos (moderadamente) a un consenso más aceptable por todos y que no se base en la ideología ni en la religión. Pero nos va a costar inventariarlo todo de nuevo.

12 comentarios:

my blue eye dijo...

Bueno, yo creo que la ley de transexualidad la han pensado como un medio de facilitar la convivencia a los transexuales. No tengo mucha idea, pero estoy segura de que el colectivo transexual tiene bastante más peso que el de los incestuosos y el de los que quieren cambiar la edad de su DNI.

En resumen: en este caso sí puede hablarse de una ley de "progreso social"; porque es un problema social, pero seguramente no es un problema de otro tipo.

Anónimo dijo...

Bueno, esto es como lo de la transexualidad política: hay partidos /y promotores, que se presentan de una cosa y en realidad van de otra. Sí, es una crítica, pero es que no me gusta que intenten tomarme el pelo.

Mercutio dijo...

Excelente reflexión, Mujer-Pez. Da para masticar un buen rato.
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My blue eye: 'El colectivo transexual tiene bastante más peso que (...) el de los que quieren cambiar la edad de su DNI.'

¿Se refiere a cantidad? ¿Peso numérico? ¿O habla de presencia en los medios de comunicación? ¿Relevancia académica; existen más aportaciones científicas y culturales entre los transexuales que entre los que quieren ser más jóvenes (o mayores)? ¿Prestigio social, es decir: son un modelo de conducta imitable más conspicuo los transexuales que quienes se operan las arrugas o se modelan los pechos? ¿Peso moral? ¿Son 'mejores' -o 'peores'- los transexuales que los usuarios compulsivos de cosmética y cirugía plástica rejuvenecedora?

Permítame que lo dude, en todos esos casos.

Y que añada: no me siento de mi especie. Siento (y, por lo tanto, nadie lo puede discutir) que estoy más cerca del lince -y de los gorilas de montaña- que de los humanos. ¿Puedo pedir que se me proteja, mediante todas las excepcionalidades legales que se les ocurran, por encontrarme en vías de extinción?

Anónimo dijo...

Gotigoti dijo,
¿no es el tabú del incesto uno de los universales de la naturaleza humana?,
¿podemos salirnos de las traillas para satisfacer a algunos individuos?
Sobre el tema del incesto he leido en uno de mis blogs preferidos,
bilbaopundit. un interesante artículo
¿el enigma del incesto?
Por otra parte M-P, ¿qué opina del libro de Jared Diamond Colapso?
Gracias

José María Albert de Paco dijo...

Excelente reflexión a la Gombrowicz, M-P. Hay algo que me llama la atención. En tu ejemplo, la mujer de 50 quiere tener 30. Más allá del puro dislate, del atentado contra la objetividad que ello entraña, tal sustracción no supondría un cambio de estatus en relación con la Ley. Pero, ¿y si en lugar de una sustracción, la solicitante obrara por adición? Imaginemos que una adolescente "se siente" mayor. Tiene 15 años pero cree que su madurez intelectual es la que corresponde a una mujer de 20. Si esa hipotética adolescente pudiera redefinir su identidad, ¿acaso no tendría derecho al voto?. Ya esa simple consecuencia quebrantaría, de algún modo, el principio de igualdad. Pero voy más allá de la urna: ¿qué sucedería si nuestra pazvega mantuviera relaciones sexuales con un adulto? ¡Bingo, amiga!: ningún juez podría condenar al adulto por abusar de una menor que, en tales circunstancias, habría dejado de serlo. Pensándolo bien, tal vez la sustracción lleve aparejado algún que otro extravío legal: ¿Y si un hombre de 50 años, de esos que van vociferando "estoy hecho un chaval", pretextara esa misma exuberencia para optar a una vivienda de protección oficial destinada a menores de 30? ¿Alguien podría impedirlo?


Un abrazo

El Pater Rojo dijo...

Sí, ok, vale. Sin embargo el estado debe velar por la dignidad de las personas y su inclusión social de manera justa. Vale, vale, no me dilapiden por izquierdoso... Prometo algún día pagarme una mutua y flagelarme por haber creído largos años en los beneficios equitativos de la sanidad y educación públicas.

Sorprendente que el 90 % de las personas transexuales (con un grosor numérico generoso, muy generoso) se dediquen a la prostitución porque a los responsables de personal se les escape la risita cuando María José de las Virtudes repite su nombre con voz cazallosa en las entrevistas (interrogatorios dignos de Guantánamo) por un puesto de administrativ@.
También espero que todas las mujeres se sientan treintañeras. Especialmente la Condesa.
Menos darwinismo y más "joie de vivre", hostias.
Se lo dice un admirador de Bibiana Fernández.

Anónimo dijo...

¿La prostitución es un medio de vida para un transexual que no tiene acceso a otra cosa o es el transexualismo un producto más en el mercado de la prostitución?
Hay un tipo de hombre que quiere "hecerselo" con una negra, o una china o...con un transexual. ¿Un supermercado en el que algunos encuentran un nicho?
Está feo pero alguien tiene que preguntarlo, Pater.Un amigo mío me dijo que, convenientemente bebido (excusas), no lo vería mal con un travesti...Y es todo un macho, oiga.

schelling dijo...

Cada vez nos pone las cosas más complicadas, mujer-pez, hasta que consigue sacar al conservador que llevamos dentro.

Una vez fuera, tengo que decirle que me parece un completo disparate que la identidad sexual o la edad se conviertan en cosas "que uno siente". El que haya nacido en el 57 ahora tiene 50 tacos, ya se sienta así o asá. Y la persona que tiene un pene y testículos es morfológicamente un varón, por más que pueda sentirse mujer. Cambiar el sexo en el DNI, porque lleve falda, no parece de recibo si no cambia el aparato genital.

No confíe demasiado en el consenso para este tipo de cosas y mucho menos en "inventariarlo todo de nuevo". Ve aquí es donde un toque de conservadurismo nunca viene mal, hasta resulta saludable.

schelling dijo...

Dos cositas más: obviamente falta una coma en mi comentario anterior cuando dice: "Ve, aquí es donde...".

La otra cosa es la diferencia que se traza entre género y sexo, dentro del pensamiento feminista: el primero sería una identidad social, el segundo tendría carácter biológico. Pero al final lo biológico queda completamente aplastado, como una especie de resto por el rol socialmente construido, algo casi irrelevante. Es otra forma de negar el peso de la naturaleza.

el Pater Rojo dijo...

Anónimo, el tema lo hablamos aquí un día. Mujer-Pez y Catón estuvieron muy acertados. El porcentaje de prostitutas "libres" es mínimo. Una rareza, vamos. Todo lo demás es esclavitud. Se lo dice un Pater, y ya sabe que todo religioso debe hacer penitencia (alguna vez en la vida) en los burdeles.

my blue eye dijo...

Mercutio, puede usted pedir que se le proteja, sin duda. Ahora: o está usted acompañado de otro montón de fieles que protesten durante unos cuantos años y que, además, caigan en gracia a una cierta parcela del poder, o lo máximo que podrá conseguir es que se vea protegido su derecho a protestar contra los abusos.

El prestigio social de los tranxesuales podrá basarse en su rareza (tran)sexual, pero qué más da. Cuando el Estado ayuda a incorporar a las mujeres al mercado de trabajo, hace exactamente lo mismo que lo que va a hacer el Estado cambiando el sexo del DNI de los transexuales. No lo veo yo tan raro, la verdad.

Mercutio dijo...

My blue eye, claro que hace falta un montón de gente más, protestando, para tener razón. Cuando aparece en Estados Unidos lo llamamos lobby; cuando surge aquí, minoría.

Pero en la Red, como no somos políticos profesionales, podemos tener razón (de la de verdad) de uno en uno.

Cuando el Estado legisla sobre sentimientos hace religión, como -más o menos- ha señalado tantas veces Arcadi Espada. Si doce millones de españoles sintieran que los negros no pueden ser ciudadanos, los negros no podrían ser ciudadanos. Pero eso estaría mal; eso sería un error. Da igual que no sea un caso hipotético, que haya sucedido en Suráfrica durante décadas. Es un error. Estaba mal.

No me atrevo a afirmar lo mismo respecto a las leyes de cambio de sexo, pero sí que no basta con sentirse registrador de la propiedad (G. Bueno dixit) para serlo. Ni tía. Ní joven.

En cuanto a que 'cuando el Estado ayuda a incorporar a las mujeres al mercado de trabajo, hace exactamente lo mismo que lo que va a hacer el Estado cambiando el sexo del DNI de los transexuales', no estoy de acuerdo con Vd. No creo que haya nada en las mujeres -y sí en la sociedad, en las costumbres- que impida su trabajo. En cambio sí creo que hay algo en Mujer-Pez que, gloriosa y visiblemente, le impide ser un hombre.
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Albert de Paco, como siempre, es el más listo de la clase. Otra posibilidad: la de jubilarse con treinta y dos años, por ejemplo. Si me siento de sesenta y cinco, si siento que ya he trabajado bastante...

(Recoña: ¿quepo en una 'lista-cremallera' paritaria al Congreso si sólo queda libre un sitio 'de mujer' y yo me siento femenina? -¿o viceversa?)