La ciencia tiene un instrumento para la interpretación de la realidad de la vida en el planeta. Este instrumento es el naturalismo científico. La aplicación de los métodos de las ciencias se ha confinado con frecuencia a estrechas especialidades, y se han ignorado sus más amplias implicaciones en nuestra visión de la realidad. Pero es un error no aprovecharnos de su fuerza. Es necesario extender los métodos de las ciencias a otros ámbitos que afectan la vida humana. Aunque territorio vedado hasta hace poco para ello, el futuro campo de acción, el más revolucionario, será el de la moral. Por primera vez, las investigaciones en materia de ciencias del conocimiento, partiendo de argumentos teóricos procedentes de la filosofía moral, han permitido resolver la antigua controversia sobre el origen y la naturaleza de la moralidad.
El naturalismo sostiene que no hay suficiente evidencia científica para las interpretaciones espirituales de la realidad, ni tampoco para la afirmación de causas ocultas para lo que vemos ocurrir. Lo que somos capaces de advertir es que las clásicas doctrinas trascendentalistas recogen los apasionados anhelos existenciales de unos humanos que desean sobrevivir a la muerte. Es un aspecto fundamental. La angustia del conocimiento de la muerte que tiene un animal consciente y autobiográfico como somos nosotros crea un desequilibrio vital. Pero ahora sabemos muchas más cosas que hace, simplemente, 20 años. La teoría científica de la evolución proporciona un informe mucho más contrastado y parsimonioso acerca de los orígenes humanos; y se basa en evidencia extraída a partir de un amplio número de ciencias.
Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).
los ungidos
lunes, 19 de marzo de 2007
Arcadi Espada en el blog de ayer menciona los artículos de Ignacio Sotelo y de Francisco Fernandez Buey que, en El país , se preguntan el por qué de que algunos intelectuales de izquierdas se vuelvan de derechas. Arcadi dice que ellos mismos dan la respuesta, sobre todo este segundo. Yo, después de leer lo anterior, imagino que sospecha razones de indigencia, precisamente, intelectual. Son artículos de un autobombo sin límites, un ejercicio desdichado de exclusión del otro, de una superioridad moral escarnecedora de la realidad de los hechos, de un narcisismo impúdico (ese definirse modestamente como “rojo”, acompañado de “tener pensamiento propio), de un decidir arbitrario quien entra en el grupo de los ungidos y quien es dejado fuera. De un cinismo y una traición realmente freudiana (¡que valga eso para algo!) de la sintaxis como la que evidencia el conseller de Relaciones Institucionales Joan Saura que en su defensa de la ley de creación del Memorial Democrático, dice que esta ley pretende "reconocer a todas las víctimas (de la Guerra Civil y la dictadura), con independencia de su adscripción política", pero añade que "no se puede trasladar a todas las ideologías". ¿Qué quiere decir eso?
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Felicidades pepes y Pepepezzzzzzz
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Yo, como Anton Uriarte, también espero la llegada del frío.Aunque se me hielen los lirios que ya despuntan.
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Felicidades pepes y Pepepezzzzzzz
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Yo, como Anton Uriarte, también espero la llegada del frío.Aunque se me hielen los lirios que ya despuntan.
hasta el dia 19
viernes, 9 de marzo de 2007
Queridos amigos: no habrá lonja la semana que viene. Volveremos coleando el dia 19.Hasta entonces.Saludos.
a cuestas con el secularismo
Se están planteando estos días cuestiones interesantes, por no decir inquietantes, que guardan relación con aquello de la “naturaleza humana”. Hace poco fue la aprobación por el Senado del proyecto de Ley que permitirá a las personas transexuales realizar un cambio registral del nombre y sexo en sus documentos de identidad, como el DNI, sin necesidad de someterse a una operación genital y sin procedimiento judicial. Por otro lado, ayer mismo, la noticia fue que en Alemania una pareja, padres de 4 niños, pide que se cambien las leyes que les impiden casarse por ser hermanos. Según uno de los periódicos: “El proceso pone a prueba toda capacidad de discusión analítica sobre el papel que la moral y el derecho deben jugar tanto en la vida pública como en el ámbito privado”. Esto puede ser extensible al caso transexual añadiendo el del sentido común. Es necesaria una revisión objetiva de algunos supuestos. Una sociedad secular y no dogmática da mucho trabajo. No cabe duda que abrir el matrimonio a “otras formas de unión” permite vislumbrar en la ya no tan lejanía a la poligamia o al incesto.
Parece que este mismo sentido común debería mantener el interdicto contra el matrimonio entre hermanos: esa insensata pareja tiene ya 4 hijos, dos de ellos con graves deficiencias genéticas. Pero también las mujeres de más de 40 tienen muchas posibilidades de tener niños enfermos y hoy en día hay soluciones para ello. ¿Podría negarse a una pareja como ésta, separada desde la infancia, sin el rechazo natural que parece provocar el haber crecido juntos en el instinto romántico, el derecho a casarse si toman las medidas necesarias? ¿Vale la pena reformar una ley que corresponde a un fundamentado y profundo tabú por excepcionalidades como ésta? En Francia hace 200 años que no existe ya la prohibición del incesto sin que se registren anormales índices de este tipo de pareja.
En el caso del cambio de sexo legal, nos enfrentamos a una problemática posh modernista que permitiría abrir la puerta a otros supuestos muy curiosos. Se me ocurre uno. Imaginemos que una persona (y, luego, un colectivo) no se sintiera de su grupo de edad. Una mujer de cincuenta años, por ejemplo, magníficamente operada (o no: no son leyes que valoren o se sustenten en lo objetivo) se siente más cercana a los 30 que a sus 50. Se siente incómoda, no se reconoce en su DNI, le humilla que alguien lo vea y se sorprenda de su aspecto como si se tratase de un bicho raro.
Vean esta declaración:
“A causa del nuevo tipo de sociedad en la que vivimos y de los avances en el campo de la cirugía plástica y con independencia de la edad cronológica, la persona se siente pertenecer a otro grupo de edad. El individuo entra entonces en conflicto con su cuerpo y con su entorno que a falta de cualquier signo físico visible que justifique su comportamiento, no puede entender los motivos de su proceder. Reflejando la idiosincrasia de cada persona, el comportamiento y evolución del que no se reconoce en su edad muestran su lucha por reconocerse y aceptar su propia identidad, así como por desarrollarse socialmente en la edad a la que realmente, en su fuero interno, sabe que pertenece. Las dificultades son incontables y el sufrimiento de ese proceso es considerable. La ley debe facilitar ese proceso permitiendo la progresiva adaptación de la persona, con los menores traumas posibles, al desarrollo completo de sus potencialidades humanas.
No interesa a la ley una discusión médica, antropológica o filosófica, de qué es la edad de las personas y cómo debe determinarse esa edad. La ley, a quien atañe los aspectos legales que afectan a los individuos, debe hacerse eco de la existencia de las personas que no se reconocen en su edad y de la lucha diaria de las mismas por ser quienes desean ser, de forma que reconociendo el derecho al libre desarrollo de su personalidad, en los términos de nuestra Constitución, ofrezca las vías y las salvaguardas legales para que dicho desarrollo pueda producirse.
La ley no sólo debe reconocer la voluntad de la persona a cambiar la edad legal por la que es conocida, a todos los efectos, sino también la necesidad íntima de las personas que se sientan más jóvenes o mayores, cuando así se expresa, de recibir el tratamiento médico adecuado que les aproxime lo más posible en lo físico la edad asumida.”
Y la original sacada de la web del Col•lectiu de Transsexuals de Catalunya :
“En la transexualidad y con independencia del sexo morfológico, la persona se siente pertenecer al sexo opuesto. El individuo entra entonces en conflicto con su cuerpo y con su entorno que a falta de cualquier signo físico visible que justifique su comportamiento, no puede entender los motivos de su proceder. Reflejando la idiosincrasia de cada persona, el comportamiento y evolución del transexual muestran su lucha por reconocerse y aceptar su propia identidad, así como por desarrollarse socialmente en el sexo al que realmente, en su fuero interno, sabe que pertenece. Las dificultades son incontables y el sufrimiento de ese proceso es considerable. La ley debe facilitar ese proceso permitiendo la progresiva adaptación de la persona, con los menores traumas posibles, al desarrollo completo de sus potencialidades humanas.
No interesa a la ley una discusión médica, antropológica o filosófica, de qué es el sexo de las personas y cómo debe determinarse ese sexo. La ley, a quien atañe los aspectos legales que afectan a los individuos, debe hacerse eco de la existencia de la transexualidad y de la lucha diaria de los transexuales por ser quienes desean ser, de forma que reconociendo el derecho al libre desarrollo de su personalidad, en los términos de nuestra Constitución, ofrezca las vías y las salvaguardas legales para que dicho desarrollo pueda producirse.
La ley no sólo debe reconocer la voluntad de la persona a cambiar el sexo legal por el que es conocido, a todos los efectos, sino también la necesidad íntima de las personas transexuales e intersexuales, cuando así se expresa, de recibir el tratamiento médico adecuado que les aproxime lo más posible en lo físico al sexo asumido.”
Cuando se hacen leyes a partir de lo subjetivo, todo empieza a ser posible. En parte es debido a varias décadas de considerar el sexo como un rol impuesto socialmente. En una época de descreencia de los dogmas consuetudinarios, el peligro es el relativismo y la falta de criterio. Dejamos de creer para creer en todo, Chesterton dixit. Pero seguro que armados con la razón , la ciencia y el menos común de los sentidos nos acercaremos (moderadamente) a un consenso más aceptable por todos y que no se base en la ideología ni en la religión. Pero nos va a costar inventariarlo todo de nuevo.
Parece que este mismo sentido común debería mantener el interdicto contra el matrimonio entre hermanos: esa insensata pareja tiene ya 4 hijos, dos de ellos con graves deficiencias genéticas. Pero también las mujeres de más de 40 tienen muchas posibilidades de tener niños enfermos y hoy en día hay soluciones para ello. ¿Podría negarse a una pareja como ésta, separada desde la infancia, sin el rechazo natural que parece provocar el haber crecido juntos en el instinto romántico, el derecho a casarse si toman las medidas necesarias? ¿Vale la pena reformar una ley que corresponde a un fundamentado y profundo tabú por excepcionalidades como ésta? En Francia hace 200 años que no existe ya la prohibición del incesto sin que se registren anormales índices de este tipo de pareja.
En el caso del cambio de sexo legal, nos enfrentamos a una problemática posh modernista que permitiría abrir la puerta a otros supuestos muy curiosos. Se me ocurre uno. Imaginemos que una persona (y, luego, un colectivo) no se sintiera de su grupo de edad. Una mujer de cincuenta años, por ejemplo, magníficamente operada (o no: no son leyes que valoren o se sustenten en lo objetivo) se siente más cercana a los 30 que a sus 50. Se siente incómoda, no se reconoce en su DNI, le humilla que alguien lo vea y se sorprenda de su aspecto como si se tratase de un bicho raro.
Vean esta declaración:
“A causa del nuevo tipo de sociedad en la que vivimos y de los avances en el campo de la cirugía plástica y con independencia de la edad cronológica, la persona se siente pertenecer a otro grupo de edad. El individuo entra entonces en conflicto con su cuerpo y con su entorno que a falta de cualquier signo físico visible que justifique su comportamiento, no puede entender los motivos de su proceder. Reflejando la idiosincrasia de cada persona, el comportamiento y evolución del que no se reconoce en su edad muestran su lucha por reconocerse y aceptar su propia identidad, así como por desarrollarse socialmente en la edad a la que realmente, en su fuero interno, sabe que pertenece. Las dificultades son incontables y el sufrimiento de ese proceso es considerable. La ley debe facilitar ese proceso permitiendo la progresiva adaptación de la persona, con los menores traumas posibles, al desarrollo completo de sus potencialidades humanas.
No interesa a la ley una discusión médica, antropológica o filosófica, de qué es la edad de las personas y cómo debe determinarse esa edad. La ley, a quien atañe los aspectos legales que afectan a los individuos, debe hacerse eco de la existencia de las personas que no se reconocen en su edad y de la lucha diaria de las mismas por ser quienes desean ser, de forma que reconociendo el derecho al libre desarrollo de su personalidad, en los términos de nuestra Constitución, ofrezca las vías y las salvaguardas legales para que dicho desarrollo pueda producirse.
La ley no sólo debe reconocer la voluntad de la persona a cambiar la edad legal por la que es conocida, a todos los efectos, sino también la necesidad íntima de las personas que se sientan más jóvenes o mayores, cuando así se expresa, de recibir el tratamiento médico adecuado que les aproxime lo más posible en lo físico la edad asumida.”
Y la original sacada de la web del Col•lectiu de Transsexuals de Catalunya :
“En la transexualidad y con independencia del sexo morfológico, la persona se siente pertenecer al sexo opuesto. El individuo entra entonces en conflicto con su cuerpo y con su entorno que a falta de cualquier signo físico visible que justifique su comportamiento, no puede entender los motivos de su proceder. Reflejando la idiosincrasia de cada persona, el comportamiento y evolución del transexual muestran su lucha por reconocerse y aceptar su propia identidad, así como por desarrollarse socialmente en el sexo al que realmente, en su fuero interno, sabe que pertenece. Las dificultades son incontables y el sufrimiento de ese proceso es considerable. La ley debe facilitar ese proceso permitiendo la progresiva adaptación de la persona, con los menores traumas posibles, al desarrollo completo de sus potencialidades humanas.
No interesa a la ley una discusión médica, antropológica o filosófica, de qué es el sexo de las personas y cómo debe determinarse ese sexo. La ley, a quien atañe los aspectos legales que afectan a los individuos, debe hacerse eco de la existencia de la transexualidad y de la lucha diaria de los transexuales por ser quienes desean ser, de forma que reconociendo el derecho al libre desarrollo de su personalidad, en los términos de nuestra Constitución, ofrezca las vías y las salvaguardas legales para que dicho desarrollo pueda producirse.
La ley no sólo debe reconocer la voluntad de la persona a cambiar el sexo legal por el que es conocido, a todos los efectos, sino también la necesidad íntima de las personas transexuales e intersexuales, cuando así se expresa, de recibir el tratamiento médico adecuado que les aproxime lo más posible en lo físico al sexo asumido.”
Cuando se hacen leyes a partir de lo subjetivo, todo empieza a ser posible. En parte es debido a varias décadas de considerar el sexo como un rol impuesto socialmente. En una época de descreencia de los dogmas consuetudinarios, el peligro es el relativismo y la falta de criterio. Dejamos de creer para creer en todo, Chesterton dixit. Pero seguro que armados con la razón , la ciencia y el menos común de los sentidos nos acercaremos (moderadamente) a un consenso más aceptable por todos y que no se base en la ideología ni en la religión. Pero nos va a costar inventariarlo todo de nuevo.
transcendamos todos juntos
miércoles, 7 de marzo de 2007
El genetista Dean Hamer, autor del libro El gen de Dios, predica un concepto de la trascendencia que quiere alejarse de la religión pero que resuena emparentado con filosofías y religiones de carácter místico. Hay algo a lo que llama “autotrascendencia” que describe como lo más profundo de las creencias espirituales: la naturaleza del universo y nuestro lugar en el mismo. Dice que los individuos que la practican tienden a verse en un conjunto, como parte de una totalidad. Tienen un sentido de la “unidad”, de las conexiones entre la gente, los lugares, la historia, los sucesos. Opina que quienes no tienen esta virtud están más centrados en sí mismos y en las diferencias entre todo lo anterior, en vez de ver las similitudes y las interrelaciones. Pero, ¿acaso un humanista secular, una persona verdaderamente interesada en la ciencia, en la ética y en la sociedad no corresponde a esta descripción? ¿Acaso el saberse parte de un continuo vital, de formar parte de la cadena de la vida no es tan “autotranscendente” como esa conexión cósmica (poéticamente de bolsillo)?
Son sorprendentes estos científicos transcendentes. Este es particularmente sibilino. Acusa a Dawkins, por ejemplo, de pretender que como la teoría de la evolución “puede” explicar la vida, en consecuencia la “explica”. Eso es lo mismo que decir que como la mecánica cuántica "puede" explicar el comportamiento de la materia a escala muy pequeña de hecho la “explica”.
*
Y así van de confundidas estas monjas que reclutan compañeras con una página que más parece de contactos que otra cosa. Sorprendente, también.
Son sorprendentes estos científicos transcendentes. Este es particularmente sibilino. Acusa a Dawkins, por ejemplo, de pretender que como la teoría de la evolución “puede” explicar la vida, en consecuencia la “explica”. Eso es lo mismo que decir que como la mecánica cuántica "puede" explicar el comportamiento de la materia a escala muy pequeña de hecho la “explica”.
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Y así van de confundidas estas monjas que reclutan compañeras con una página que más parece de contactos que otra cosa. Sorprendente, también.
por qué se detuvo Abraham
lunes, 5 de marzo de 2007
Una de las mayores revelaciones de mi vida fue cuando un profesor de lengua, en mi primer año (y único) de filología románica, me informó de que era el lenguaje el que creaba el pensamiento. No había ningún tipo de pensamiento previo antes que el formulado. Me quedé atónita. Fascinada. Parecía tener sentido, ¿acaso no pensamos con palabras o con signos? Luego resultó que no. Estos días estoy con eso de la gramática moral. Otra revelación, pero parece más fundamentada. Según esa idea, los sistemas morales son biológicamente humanos, tanto en su origen como en su desarrollo u objetivos; y por eso existe un conjunto de virtudes morales comunes que una persona desarrollada intelectualmente llega a reconocer. En la misma Biblia tenemos escenas como la de Abraham que duda ante un mandato divino que va contra su propia naturaleza moral. Cuando Dios le pide que mate a su hijo algo le impide hacerlo. Se lo impide su naturaleza. Es como cuando queremos expresar algo y nos viene a la cabeza una palabra que es errónea y decimos “no, no es eso lo que quiero decir”. A Abraham no se lo impedía Dios sino esa ley del animal humano que manda con todas las fuerzas proteger y cuidar la vida de los propios hijos. Sólo el fanatismo le impulsó a obedecer. Los principios morales tienen su propia clase de autonomía, independientes de cualquier ley humana o divina. También funcionan al revés. Matar es un atajo para la consecución de unos fines y puede ser muy atractivo en algún momento. Perfectamente inscrito en la naturaleza. Uno puede desobedecer la ley de la sociedad en la que vive y que le coarta hacerlo. O la de Dios, si es el caso.
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“Condenado un joven de 19 años por violar a una niña con la que se casó por el rito gitano”
La defensa alega que “el acusado desconocía que incumplía la ley al mantener relaciones sexuales con su mujer.” Y la esposa es menor de 13 años. Si aún no hemos integrado nuestra “diversidad” de toda la vida y tenemos abogados que alegan semejantes desconocimientos, a ver qué haremos con todo lo que viene.
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“Condenado un joven de 19 años por violar a una niña con la que se casó por el rito gitano”
La defensa alega que “el acusado desconocía que incumplía la ley al mantener relaciones sexuales con su mujer.” Y la esposa es menor de 13 años. Si aún no hemos integrado nuestra “diversidad” de toda la vida y tenemos abogados que alegan semejantes desconocimientos, a ver qué haremos con todo lo que viene.
el pene aparaguado
viernes, 2 de marzo de 2007
Un importante número de investigadores se inclina por considerar que la dinámica sexual en nuestra especie oscila entre una ligera poliginia y la monogamia. Ambrosio Garcia Leal en su libro La conjura de los machos, a diferencia de esta corriente principal, sugiere una monogamia ligera y una promiscuidad abierta y consentida como origen de los estilos sexuales de hombres y mujeres. Para esto aduce tres indicios principales. Uno sería el tamaño medio de los testículos humanos, proporcionalmente importantes y sólo superados por los de los chimpancés. Otro sería la tendencia humana, especialmente la del macho, a disfrutar de la visión de las relaciones sexuales en directo. El tercero serían las características físicas y posiblemente dinámicas del pene de los humanos. “Nuestro” pene tiene un glande ensanchado que parte de un surco en un tallo algo más estrecho. Esta forma bastante distinta a la de nuestros primos los simios la interpreta el autor como un émbolo “diseñado” para extraer aquellos fluidos que estuvieran previamente en la vagina gracias al efecto arrastre que pueda procurar su forma “aparaguada”. Este diseño reflejaría un pasado promiscuo en el cual la guerra reproductiva entre varones pasó por la adaptación a un medio que no les permitía un control directo y efectivo del acceso a las hembras, y para el que desarrollaron un truco útil para competir espermáticamente. Los humanos confiarían en la cantidad de flujo seminal de sus grandes testículos y en el resultado dinámico de un glande en forma de escobilla que eliminaría el paso del anterior competidor. Esta última es una conjetura original nada mayoritaria en el ámbito de los estudios biológicos y del comportamiento, que no tiene porque ser más panglossiana que otras: el pene humano es distinto al de nuestros primos cercanos y esto puede, aunque no necesariamente, tener una explicación adaptativa.
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¿Han utilizado alguna vez la acupuntura o la homeopatía? ¿Conocen las "terapias alternativas"? Entren en el foro de la asociación Ciutadans de Catalunya y dejen su comentario.
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¿Han utilizado alguna vez la acupuntura o la homeopatía? ¿Conocen las "terapias alternativas"? Entren en el foro de la asociación Ciutadans de Catalunya y dejen su comentario.
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