Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡mecagüenla $&?*!&(!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 22 de julio de 2009

Hace ya 20 años, Giacomo Rizzolatti , Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese de la universidad de Parma, descubrieron lo que denominaron “neuronas espejo” , células que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere. Estas investigaciones han resultado ser ricas áreas de conocimiento que podrían responder a preguntas tan trascendentales como las del origen del lenguaje, de la empatía o de la sociabilidad. Marco Iacoboni en su libro “Mirroring people. The new science of how we connect with others” (creo que está publicado en España) opina que la fuerza de las neuronas espejo podría ser suficientemente importante para que la tentación de imitar la violencia sea más difícil de resistir de lo que pensamos, y que hace ya 50 años que acumulamos datos sobre evidencias que señalan que la violencia en los medios induce al comportamiento violento.

Una de las objeciones al control o a la censura de la violencia en los medios había sido siempre que entre el mensaje y el sujeto receptor existía una mediación de tipo intelectual. El “argumento de la autonomía” era el argumento clásico para defender incluso el discurso violento tanto en películas como en video juegos. Pero si existe un mecanismo neurobiológico que explique de modo plausible que este paso intermedio es eludido ya no nos vale. Si las neuronas espejo nos permiten captar la mente de los demás no por razonamiento conceptual sino por directa simulación, por el sentimiento (por decirlo así) y no por el pensamiento, le estamos dando un nuevo golpe a la idea del libre albedrío. Quizá no seamos tan racionales, autónomos y conscientes dueños de nuestras decisiones.

Pero, no sólo las imágenes violentas tienes efectos negativos socialmente. Iacaboni reflexiona sobre el “harmful speech” ampliamente utilizado en series, películas o video juegos. Este tipo de lenguaje se considera casi una conquista y se ha dado por supuesto que es neutralizado por la intermediación mental del oyente o del espectador. Pero no dicen esto sus estudios. A nivel menos ofensivo, los exabruptos e imprecaciones son vistos desde la ciencia como modos de desviar la ira o la frustración en un momento de tensión. Incluso los juramentos y las blasfemias son capaces de “aliviar el dolor” cuando nos damos un martillazo en un dedo. Por lo que se desprende de estos trabajos y de las conjeturas de Iacoboni, la válvula de escape al dolor o la frustración que permite cierta violencia (verbal en este caso) puede ser útil pero siempre que esté muy circunscrita al momento inmediato al martillazo. Así que, ojo, “in extreme cases, the hotline to the brain's emotional system can make swearing harmful, as when road rage escalates into physical violence”.

Naturalmente, la libertad de expresión ha de seguir siendo uno de los pilares fundamentales de las sociedades libres y peor serían algunos remedios que ya les gustaría aplicar en algunas “civilizaciones” o en algunos países. Pero igual que Icaboni pienso que una mayor comprensión de los mecanismos neurobiológicos que dan forma a la conducta social humana deberían influir en un consenso moderno e informado sobre nuestros códigos sociales. Quizá deberíamos volver a reeditar los antiguos manuales de urbanidad y de buenas costumbres esta vez sin telarañas ideológicas o religiosas. Nos hemos acostumbrado al mal gusto, la procacidad, el lenguaje soez y al exabrupto innecesario. Pero estamos viendo que no son actuaciones sin importancia. Si estás acostumbrado a soltar “cabrón” o “hijo de puta” cada vez que te llevan ligeramente la contraria, es muy fácil que ante una agresión verbal mínima pases ya a la fase 2. Ah, hubo una época en que todas estas admoniciones parecían anticuada moralina e hipocresía burguesa . Pero va a resultar, en eso también, que estábamos equivocados.

8 comentarios:

Topo Universitario dijo...

hace ya 50 años que acumulamos datos sobre evidencias que señalan que la violencia en los medios induce al comportamiento violento

¿Podría facilitar algún link o referencia que sustente esta afirmación?

Mujer-Pez dijo...

Mirroring people de Marco Iacoboni, con muchas referencias a otroas autores.

También es su artiuclo en edge:

http://www.edge.org/q2006/q06_11.html
(Media Violence Induces Imitative Violence: The Problem With Super Mirrors)

Comentarios al libro de Iacoboni:
http://www.macmillanacademic.com/Academic/book/BookDisplay.asp?BookKey=9084029

aquí tiene un artículo muy interesante:
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-65682008000100017&script=sci_arttext

"Ethical Brain" de M. Gazzaniga

esto es deMichael gazzaniga:
http://books.google.es/books?id=4qpd2Y46azUC&pg=PA495&lpg=PA495&dq=violence+gazzaniga&source=bl&ots=XLWkRewExY&sig=zreEISujaU9jZG0HpKxl6RVfcoY&hl=es&ei=ahxnSrbwN86fjAeTlq2fAQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=4


Dolf Zillmann
Ph.D., University of Pennsylvania "The Psychology of the Appeal of Portrayals of Violence" en el libro de Jeffrey Goldstein "Why We Watch: The Attractions of Violent Entertainment"

Mujer-Pez dijo...

Hay más. Si me voy acordando, se lo escribo.

Mujer-Pez dijo...

"hace ya 50 años que acumulamos datos sobre evidencias que señalan que la violencia en los medios induce al comportamiento violento" esta frase la dice en palabras muy similares Iacoboni en Mirroring People.

Pablo dijo...

Las consecuencias, ¿se siguen igualmente cuando SABEMOS que el otro esta ejecutando un papel? Es decir, a efectos prácticos ¿da igual que observemos a El Lute, dándole un puñetazo a alguien, o a Imanol Arias simulándolo con un extra?

Pregunto (con perdon) desde el total desconocimiento de este tema.

Mujer-Pez dijo...

no tengo ni idea, tendremos que hablar con iacoboni.

pero, fíjese. en algun capitulo del libro, cuando se comenta que la visión de una situación, por ejemplo, ver la cara de asco de alguien que observa que una araña le sube por la pierna, lleva a experimentar como si fuera uno mismo tanto el asco como la percepción del cosquilleo del bicho en la propia pierna. Si no hubiera más que este mecanismo dejaráimos de sentirnos personas autónomas y ocurriría como los bebés que no distiguen entre el mundo de sus percepciones y ellos mismos. Por eso postulan (y hay una serie de experimentos que lo demuestran) que existen módulos diferenciados que permiten disitnguir cuando eso le pasa a uno o le pasa al otro, por expresarlo muy primariamente puesto que no soy para nada una experta en estas malditas neuronas espejo. Por este mnotivo no me cabe duda de que debe haber otros módulos que realicen la distinción de la que usted me habla y sin la cual andaríamos como pollos sin cabeza por el mundo.
(habrá que invitar ya a Iacoboni. aunque estuvo en Madrid hace poco, por lo que leí)

Saludos cordiales

Eduardo dijo...

Esto es todo muy discutible.

¿Los medios inducen a la violencia o reflejan una sociedad que ya es violenta? Puede ser una asociación fantasma, parecida a la que relaciona pornografía y violación, que ha sido tantas veces avalada y discutida:

http://www.slate.com/id/2152487/

Sobre las neuronas espejo, no todos están convencidos:

http://www.cognitionandculture.net/index.php?option=com_content&task=view&id=223&Itemid=34

Sobre la blasfemia, que es algo completamente natural, se dice que una mujer árabe protestaba: "Oh, Alá, ojalá sufrieras como yo este dolor de dientes...".

Mujer-Pez dijo...

Yo ya sé que no hay consenso sobre esto. En el mismo libor que le apunto "Why We Watch" el autor ya pone objeciones como las que usted sugiere. Por otro lado hay una polémica (que no sé donde lo tengo) con Patricia Churchland que no ve claro que las conductas violentas sean fruto de la imitación y lo atribuye mucho más a la constitución gene´tica del violento.

La verdad, no lo veo incompatible.


Por otro lado, insisto, aunque me parecen unos estudios muy interesantes y que se prestan a la polémica (mire la que tenemos aqui montada :-) ) yo no los he "comprado". estoy a la expectativa igual que usted. Pero abren mundos fascinantes.