Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

me siento rejuvener (sobre el papel)

sábado, 22 de diciembre de 2007

Ayer vi a Ramoncín. Como un chaval. Tiene la misma cara de siempre. ¿Cómo vivirá, con su aspecto, esa fecha que pone en su DNI? Igual sufre. Pero, tranquilos, un nuevo mundo se abre para los descontentos con los imperativos jurídico-administrativos. Por ejemplo. El Gobierno aprueba la ley de identidad para transexuales. Ahora uno puede elegir el propio sexo y sin haberse operado. Por lo menos una persona con el sexo operado tiene algo que demostrar, aunque sea por lo cruento de la apuesta. Pero a partir de ahora, con expresar el deseo y convencer al psicólogo será suficiente. Un disparate más de este gobierno. Alteraciones cromosómicas, accidentes genéticos, perturbaciones hormonales y tantas otras circunstancias reconocidas y estudiadas por la ciencia médica determinan que, en algunos casos, se tenga que reconocer que el varón no era tal varón o que la mujer no lo era tanto como lo parecía. Lo que pongo en cuestión es la validez de la racionalidad y del pensamiento crítico en ideas subjetivas, emocionales y pseudo científicas que parecen latir bajo definiciones insensatas como la de “reasignación de sexo” que hemos visto referida a esta Ley. En este debate, el problema de base es la persistencia de una filosofía caduca en la que el sexo no es algo que viene definido por la naturaleza sino que es un “rol”, algo que hace del ser mujer u hombre o padre o madre una simple convención social. Podemos ver este proyecto de ley simplemente como una frivolidad inconsecuente o como un oportunismo electoralista más de los tantos a los que nos hemos acostumbrado. Pero, lamentablemente, la falta de rigor y de sensatez mezclado con la tontería ideológica permea las decisiones periféricas y contagia todo el sistema. Más allá de unos muy modestos protocolos médicos no existe ningún medio para determinar si alguien realmente ocupa un cuerpo que no le corresponde o está simplemente sufriendo un trastorno de transitoriedad imprecisa. Un ciudadano con una somera formación científica ha de sentir cierta desconfianza cuando se habla de que para cambiar de sexo civil bastará con “un diagnóstico médico de transexualidad”, artefacto de difícil precisión, y de algo tan igualmente impreciso como que los transexuales vivan durante una temporada “de acuerdo con su sexo real”. Ni siquiera yo estoy segura de vivir de acuerdo con el que me corresponde, suponiendo que exista una homologación. Las motivaciones en las que se basa la nueva ley, que acaba exigiendo meramente “una apariencia externa lo más próxima al sexo reclamado” abre la puerta a demandas no menos paradójicas e igualmente imaginables. Por ejemplo, una Ley de Identidad Cronológica. Para la gente que no se siente con la edad que pone en su DNI y reclama una adecuación a su auto percepción mucho más juvenil que el que una sociedad represora le señala. Existe ya una puerta abierta. Guay.

15 comentarios:

Juan Poz dijo...

Sólo hay que acordarse de la estupenda película de Armiñán, "Mi querida señorita", para darse cuenta de que esa ley es necesaria. Por otro lado, basta con estar al frente de una clase en la que un efebo insiste en que "la" llamen Jenny, aunque ponga Rodolfo, pongamos por caso, en su DNI, para saber que acabará llegando a ser quien ya es, aunque sea, de momento, el blanco de la burla de sus salvajes coetáneos.
A mí, personalmente, me resultan más atractivos los o las hermafroditas, por aquello de la reconciliación mítica; pero en nuestros días, laboralmente, apenas les queda otro camino que el espectáculo -donde triunfan una minoría- o la prostitución -en la que acaba la mayoría.
Podemos y debemos oponernos al Gobierno en muchas cosas, pero me parece que, en este caso, Teresa, te falta un cierto grado de empatía con quienes han de resolver lo que otros y otras, sexualmente canónicos, jamás hemos vivido y padecido como problema.

TheoSarapo dijo...

Querida Mujer Pez: a veces llega usted a ser ciertamente irritante. Confundir las sentencias secas y tajantes con la justicia es una de sus debilidades. No, no creo que esa Ley esté de más. Le daré mis razones en mi blog un día de éstos pero las que apunta jpoz van bien encaminadas aunque Mi querida señorita no describa un caso de transexualismo.

atónito/a dijo...

Me parece una Ley magnífica. Me voy a cambiar a mujer para poder acceder a ayudas como empresaria que me están vedadas como hombre, Disfrutar de las nuevas oportunidades creadas por las "cuotas" en partidos y consejos de administración. O para evitar las penas de prisión que, como hombre, tengo que sufrir en caso de que mi expareja decida acusarme de malos tratos, y de las que estoy exenta como mujer...

No se que aviva más el gobierno en mi: el machismo o la ira ante la estupidez

Anónimo dijo...

Muy bien, D. Atónito. Y además de todas esas ventajas que dice, pues así se ganará el derecho de recibir varias palizas por agresión de género y algún pellizco en el metro, que en el de Barcelona no sé, pero en Madrid siempre hubo mucha afición al tema, oiga .
A mí, francamente estas noticias me alarman mucho y no me ha gustado nada lo de la "Reasignación de sexo" (porque a ver si esto va tocar según la letra del NIF o algo peor) y tampoco que me digan que como varón "tengo un artefacto de poca precisión."
Y es que -hombre- uno ya sabe de sobra que no es gran cosa y que con alguna frecuencia ha debido recurrir esas señoras que te echan una mano caritativa en algunos cines, pero de menos nos hizo Dios.

Un saludo, Carlos

Mercutio dijo...

El psiquiatra Jambrina, en una línea de pensamiento coincidente con la de Theo Sarapo, ya me ha permitido mediante una diagnosis certera -y no demasiado cara- ser quien soy.

Desde ayer, un certificado médico consagra al nuevo Mercutio: tengo veintitrés años, mido 1,91 -como Bond, James Bond-, soy el pintor vivo más cotizado del mundo y pertenezco a la categoría taxonómica marsupial.

Como siempre quise.

James Boswell dijo...

Mercutio, como Mujer-Pez, es un cínico ultraconservador que se pretende liberal.

Con Jambrina siempre.

aires de pravia dijo...

Mercutio, celebro que haya decidido cortarse el badajillo y que se encuentre tan feliz.

Anónimo dijo...

Mercutio: ahora somos ultraconservadores. Como si a usted o a mí nos importara mucho la vida privada de nadie. Se trata de que existe un organismo, pagado por todos, que es capaz de determinar lo que, a dia de hoy, es indeterminable científicamente.Pero, como te metas con algo que aparenta ser un logro progresista, ya te han colocado con "los malos".
Le voy ba dar a usted cinismo, Boswell, en cuanto le tenga cerca.

M-P

Mercutio dijo...

Boswell me define: 'un cínico ultraconservador que se pretende liberal'.

De cuatro palabras con sentido propio -aunque algunos exprimen hasta las preposiciones- ha acertado en una, y poco: sólo cínico, y eso cuando estoy sobrio; la ebriedad me pone melancólico.
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Aires de Pravia, yo no me corto ni las uñas.
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Se equivoca un poco, Mujer-Pez: cómo que 'indeterminable científicamente'. Dejémonos de tonterías: no sé Boswell, pero mi señora es una mujer y servidor un hombre. Cabe prueba en contrario (también frente a Arquímedes); pero, sencillamente, no se dará.

Y resulta que, por ejemplo, los antirretrovirales tienen distintos comportamientos según el sexo del paciente. Como los tratamientos para enfermedades cardíacas.

A ver, doctor Boswell; Vd., que tiene rabo, si se cambiase de sexo por lo civil ¿seguiría un tratamiento farmacológico más adecuado a su nueva condición?

Hay que joderse. Ultraconservador.

Anónimo dijo...

Mercutio: "indeterminable científicamente" más allá de lo objetivo, como esos retrovirales que apunta. Ya lo digo en el texto.
Joé...
M-P

Lois dijo...

¿Este Boswell es un poco rarillo, no? Según el argumento de la ley que defiende (al atacar a los que vacilan con ella), un cínico ultraconservador que se pretende liberal sería muy comparable a un cínico macho que se pretende hembra. Así que si el cínico macho que se pretende hembra tiene derecho, previa firma, a ser hembra, parece que también el cínico ultraconservador tendría derecho a ser liberal. ¿O qué?

Así que aquí la única cuesión, James, es preguntarles si ya tienen la preceptiva firma, también para lo de liberales, o no. Y como tengan firma, las has cagado.

starlet yojanson dijo...

Yo creo que la pezona confunde sexo con género y travestismo con transexualidad. Cierto que el lenguaje leguleyo tampoco ayuda en este caso.

James Boswell dijo...

CÍNICOS: Todos aquellos que cuestionan la protección social del Estado siempre y cuando no les beneficie.

ULTRACONSERVADORES: Los que, mediante argumentos demagógicos y frívolos, desprecian los derechos legislables de las minorías con graves problemas psíquicos y a los que les va la vida en ello. Nada que ver con el quítame ahí unos añitos, unos quilitos o la nariz de Ramoncín. Ultraconservador es un tipo que no pisa la calle.

PASAR POR LIBERAL: Caérsele la baba al respetable con el voluntarista, transversal y omnipresente Sarko hasta que el admirado interfecto habla de las esencias católicas de Europa. Un servidor, feo católico y sentimental, pese a no sentir ninguna estima por el pequeño mandatario en zancos, aplaude la iniciativa. Los autodenominados pensadores críticos (y amigos/as) muestran su rechazo fundamentalista de Guerrilleros de Ateo Rey.

Lois dijo...

FANATICO: Fulano plasta y sin sentido del humor que defiende ciegamente, exageradamente, y sin razón, creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. Suelen tener tendencias dogmáticas.

Qué, ¿ya te has quedado contento?

Anónimo dijo...

Yo también soy ultraconservador puesto que he de alimentarme a base solo de conservas que estén de oferta. Solo eso me une al tal Mercutio, pues que mido 1,52 y no como James Bond.
Y lo que es peor, nunca me he despertado con una señorita pintada de oro puro al lado, aunque eso, sacado de Goldfinger, no sé si sería muy cómodo para... (censored XXX).
En fin, que como dese hace décadas, hoy me tocará cenar con cava de tetrabrik. espero otros tengais más suerte.

Feliz año nuevo, Carlos