Carlos Martinez Gorriaran dice en su blog que el bipartidismo, la división de la opción de voto en dos posturas claras y cada vez más irreconciliables es una característica de la política española global, pero que eso no tendría que ser así necesariamente y pone como ejemplo a Cataluña y al País Vasco. Dice que "las sociedades vasca y catalana son las más divididas de España por el nacionalismo, y la variedad de partidos que sus ciudadanos votan expresan esa complejidad social. La complejidad que el bipartidismo intenta asesinar, precisamente."
Yo considero que el problema es exactamente el mismo. Sólo que en estas autonomías las necesidades de los políticos, que no de la ciudadanía, son otras. En España, los políticos persiguen de manera interesada intensificar la brecha de lo que una vez se llamó "las dos Españas". Pero en Cataluña todo el mundo sabe que existe el PUC (partit únic català) compuesto por todos los partidos nacionalistas, incluido y brillando con luz voluntariosa, el PSC. El cultivo de la brecha también es un cultivo local. Aquí existen los buenos y los malos catalanes y que haya un arco más amplio para votar es sólo apariencia. Hasta que ha llegado UPyD, no ha existido un partido transversal y no nacionalista que diera una opción al no nacionalista y que pretendiera superar también la dicotomía fratricida de la derecha y la izquierda. Ciutadans lo quiso una vez, pero se le comió el tópico.
Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).
in god they trust
miércoles, 27 de febrero de 2008
Katha Pollitt , escritora y columnista en The New Yorker y otras muchas publicaciones, en un artículo publicado en la revista Free Inquiry de este mes de enero, se alegra de que, por fin, gracias a Sam Harris, Richard Dawkins, Daniel Dennett, Christopher Hitchens y otros intelectuales cuya obra más reciente está dedicada a un análisis crítico de la religión, el escepticismo religioso haya llegado a ser, por fin, "hot" que dice ella. Porque en EEUU, ese “país de Dios” como lo califica, ser ateo o simplemente descreído te invalida para todo, incluida la política. Y ella no se queja de los republicanos, que compiten entre ellos por ver quién niega más fuerte la evolución y a los que el partidismo religioso se les supone. Se alarma de los demócratas. De que Hillary no le ahorre saber que reza para que Dios le ayude a perder peso o que Barak Obama exclame en público “Tienes que abrazar a Dios precisamente porque tienes pecados que lavar, porque eres humano y necesitas una aliado en tan difícil viaje”. A nosotros todo esto nos suena muy extraño y arrebatos públicos como los de Barak Obama no los veremos ni en los conservadores más ultracatólicos. Casi tendríamos más posibilidades, diría yo, de ser testigos de manifestaciones espirituales en nuestra izquierda más multicultural. ¡Que digo! Ahora recuerdo que la Conselleria de Interior, de Iniciativa-Els verds encargó una redecoración de sus oficinas siguiendo los preceptos del Feng Shui. Si el espíritu sopla del este, vale.
el nacionalista y el primate
lunes, 25 de febrero de 2008
En el blog de Carlos Martinez Gorriaran , hoy, 25.02.08, alguien que firma “Antogocor” dice, respecto de la frase de Carlos “hay que evitar que el lenguaje se convierta en un arma al servicio de los nacionalistas”, que Chequia y Eslovaquia son “claros en ese sentido”. Con apenas 10 años de independencia sus respectivos diccionarios ya señalan “diferencias significativas”, cosa que le hacen prever que será cada día más difícil el entendimiento entre gente que formaba parte del mismo país.
Por suerte, siempre tendremos el inglés (o lo que sea que acabe imponiéndose). Los humanos oscilamos en dos sentidos antagónicos. Por lo menos en apariencia. Uno que tiene que ver con pulsiones profundas que nos remiten a nuestra naturaleza primate, y otro propio de seres racionales que han creado una cultura humana, una cultura universal. En el primero se dan unas estratagemas para la diferenciación. Quizá hubo una época en la que se necesitaba una ruptura cuando el grupo alcanzaba cierto número de miembros. Llega el momento de la separación y hay que aparentar que somos pueblos diferentes. Los motivos no necesariamente son objetivos, basados en lo real. Eirenaus Eibl-Eibesfeldt, antropólogo y etólogo, observó: “Los humanos muestran una poderosa inclinación a formar subgrupos que se distinguirían a sí mismos de los otros mediante un dialecto y otras características subgrupales que les conducirían a formar nuevas culturas...Vivir en grupos que se desmarcan a sí mismos de los otros es un rasgo básico de la naturaleza humana. A este proceso se le llama pseudoformación de especie. Podría haber dado lugar a una espectacular aceleración de la evolución. En algunos animales, las diferencias se acumulan lentamente y al azar (deriva genética), pero en el genero Homo el proceso puede ser que no sea azaroso en absoluto y pueda acelerarse por esta pseudoformación. Los grupos se dividen, se distinguen a si mismos de los demás y se lanzan a la guerra. La guerra pone punto final a la reproducción entre miembros de grupos distintos y así se producen las precondiciones para una verdadera formación de especies.” Para ello nada funciona tan bien como la creación de un enemigo. Chequia y Eslovaquia consiguieron una separación que se llamó “de terciopelo”. Pero toda separación es un fracaso: nadie se separa por motivos encomiables. Siempre hay hechos desagradables (reales o exagerados o inventados) que encienden la mecha. Un punto de vista al revés pero complementario con el de Eibl-Eibesfeldt lo propuso Judith Rich Harris: “Entre los humanos la hostilidad entre los grupos conduce a la exageración de cualesquiera diferencias preexistentes entre los grupos o a la creación de diferencias en el caso de que no haya ninguna por la que empezar. Puedes haber pensado que era exactamente al revés, que las diferencias conducen a la hostilidad; pero yo creo que se trata más bien de que la hostilidad conduce a la búsqueda de diferencias.” Conocemos esto muy bien en España, al igual que en estos desdichados países balcánicos tan ejemplares para nuestros nacionalistas hispanos. Pero cuidado: el terciopelo es escaso, si es que es real. El famoso antropólogo experto en primates Frans de Waal advierte: «El enemigo mortal de un pueblo es el grupo del cual se ha separado recientemente.»
Quizá con los movimientos que vemos en Europa (y en multitud de otras partes del mundo) podemos decir que vivimos el efecto aterrador de ciertas fuerzas naturales. Una especie de pugna entre la cultura y el automatismo de las tendencias poderosas que expresan unos genes que se manifiestan por la falta o por la debilidad de una cultura ilustrada. Lo que Ernst Mayr llamaba “especiación alopátrica”, de la que dio amplia difusión su libro "Systematics and the Origin of Species," publicado en 1942. Es una curiosa denominación porque “allo” es la palabra griega para “otro” y "patric" lo es para “patria”, obviamente. Poniendo en marcha una serie de cambios drásticos en su genoma, las poblaciones evolucionan rápidamente hacia nuevas especies. Esto estará muy bien para los genes, pero muy mal para el progreso del ser humano. Por eso el nacionalismo es regresivo y anti ilustrado. Es una concesión al primate que hay en nosotros.
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Hermosa la entrevista que Milagros Pérez Oliva le hace al filósofo André Compte-Sponville. Una defensa de los valores seculares con la que me identifico. Su rechazo al nihilismo y al relativismo. Ya no tanto con su negación de la naturaleza humana y esa "alegre desesperanza" que pregona y que veo poco convincente. Pero vale la pena leer a esta persona ilustrada y compasiva que es Compte-Sponville.
Por suerte, siempre tendremos el inglés (o lo que sea que acabe imponiéndose). Los humanos oscilamos en dos sentidos antagónicos. Por lo menos en apariencia. Uno que tiene que ver con pulsiones profundas que nos remiten a nuestra naturaleza primate, y otro propio de seres racionales que han creado una cultura humana, una cultura universal. En el primero se dan unas estratagemas para la diferenciación. Quizá hubo una época en la que se necesitaba una ruptura cuando el grupo alcanzaba cierto número de miembros. Llega el momento de la separación y hay que aparentar que somos pueblos diferentes. Los motivos no necesariamente son objetivos, basados en lo real. Eirenaus Eibl-Eibesfeldt, antropólogo y etólogo, observó: “Los humanos muestran una poderosa inclinación a formar subgrupos que se distinguirían a sí mismos de los otros mediante un dialecto y otras características subgrupales que les conducirían a formar nuevas culturas...Vivir en grupos que se desmarcan a sí mismos de los otros es un rasgo básico de la naturaleza humana. A este proceso se le llama pseudoformación de especie. Podría haber dado lugar a una espectacular aceleración de la evolución. En algunos animales, las diferencias se acumulan lentamente y al azar (deriva genética), pero en el genero Homo el proceso puede ser que no sea azaroso en absoluto y pueda acelerarse por esta pseudoformación. Los grupos se dividen, se distinguen a si mismos de los demás y se lanzan a la guerra. La guerra pone punto final a la reproducción entre miembros de grupos distintos y así se producen las precondiciones para una verdadera formación de especies.” Para ello nada funciona tan bien como la creación de un enemigo. Chequia y Eslovaquia consiguieron una separación que se llamó “de terciopelo”. Pero toda separación es un fracaso: nadie se separa por motivos encomiables. Siempre hay hechos desagradables (reales o exagerados o inventados) que encienden la mecha. Un punto de vista al revés pero complementario con el de Eibl-Eibesfeldt lo propuso Judith Rich Harris: “Entre los humanos la hostilidad entre los grupos conduce a la exageración de cualesquiera diferencias preexistentes entre los grupos o a la creación de diferencias en el caso de que no haya ninguna por la que empezar. Puedes haber pensado que era exactamente al revés, que las diferencias conducen a la hostilidad; pero yo creo que se trata más bien de que la hostilidad conduce a la búsqueda de diferencias.” Conocemos esto muy bien en España, al igual que en estos desdichados países balcánicos tan ejemplares para nuestros nacionalistas hispanos. Pero cuidado: el terciopelo es escaso, si es que es real. El famoso antropólogo experto en primates Frans de Waal advierte: «El enemigo mortal de un pueblo es el grupo del cual se ha separado recientemente.»
Quizá con los movimientos que vemos en Europa (y en multitud de otras partes del mundo) podemos decir que vivimos el efecto aterrador de ciertas fuerzas naturales. Una especie de pugna entre la cultura y el automatismo de las tendencias poderosas que expresan unos genes que se manifiestan por la falta o por la debilidad de una cultura ilustrada. Lo que Ernst Mayr llamaba “especiación alopátrica”, de la que dio amplia difusión su libro "Systematics and the Origin of Species," publicado en 1942. Es una curiosa denominación porque “allo” es la palabra griega para “otro” y "patric" lo es para “patria”, obviamente. Poniendo en marcha una serie de cambios drásticos en su genoma, las poblaciones evolucionan rápidamente hacia nuevas especies. Esto estará muy bien para los genes, pero muy mal para el progreso del ser humano. Por eso el nacionalismo es regresivo y anti ilustrado. Es una concesión al primate que hay en nosotros.
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Hermosa la entrevista que Milagros Pérez Oliva le hace al filósofo André Compte-Sponville. Una defensa de los valores seculares con la que me identifico. Su rechazo al nihilismo y al relativismo. Ya no tanto con su negación de la naturaleza humana y esa "alegre desesperanza" que pregona y que veo poco convincente. Pero vale la pena leer a esta persona ilustrada y compasiva que es Compte-Sponville.
y, ahora, entra Cossiga
jueves, 21 de febrero de 2008
Después de ver a la cúpula de ERC brindando, como unos grans ducs , por Kosovo, ahora se descuelga este otro político modelo, Cossiga, con semejeantes lindezas:animar a el País vasco y a Cataluña para que reivindiquen su «derecho a la autodeterminación» y considerar que Europa y Estados Unidos deberían ahora presionar al «Gobierno de Madrid para que desista de la represión policial y judicial» y reconozca a sus «minorías» nacionales la autodeterminación.
No tiene bastante y asegura que la actitud que mantiene España hacia los independentistas es «franquista».
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Modelos para Cataluña:
Sr. Hashim Thaçi,
Primer ministre
Oficina del Primer Ministre de la República de Kosovo
Edifici del Govern
Prístina, Kosovo
És per a mi un gran honor, com a responsable d'Afers Exteriors del govern de Catalunya, poder felicitar-lo pel seu recent nomenament com a primer ministre, alhora que voldria donar-li la nostra enhorabona per l'assoliment de la independència de Kosovo. És, per tant, una gran satisfacció poder felicitar-lo davant la nova etapa de llibertat que inicia el poble kosovar, resultat de la proclamació del seu Parlament, alhora que voldria animar-lo a respectar l'esperit democràtic i multiètnic del país.
Rebi una cordial salutació,
Josep-Lluís Carod-Rovira
Barcelona, 18 de febrer 2008
No tiene bastante y asegura que la actitud que mantiene España hacia los independentistas es «franquista».
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Modelos para Cataluña:
Sr. Hashim Thaçi,
Primer ministre
Oficina del Primer Ministre de la República de Kosovo
Edifici del Govern
Prístina, Kosovo
És per a mi un gran honor, com a responsable d'Afers Exteriors del govern de Catalunya, poder felicitar-lo pel seu recent nomenament com a primer ministre, alhora que voldria donar-li la nostra enhorabona per l'assoliment de la independència de Kosovo. És, per tant, una gran satisfacció poder felicitar-lo davant la nova etapa de llibertat que inicia el poble kosovar, resultat de la proclamació del seu Parlament, alhora que voldria animar-lo a respectar l'esperit democràtic i multiètnic del país.
Rebi una cordial salutació,
Josep-Lluís Carod-Rovira
Barcelona, 18 de febrer 2008
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