Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

señorita Mari: acuda a caja por favor

jueves, 4 de agosto de 2011

Estuve hace poco en un centro comercial y me pareció estar en la plaza de un pueblo. Niños corriendo y gritando y grupillos de jubilados rememorando antiguas anécdotas y echando vistazos furtivos a mozuelas exhibicionistas.

Una de las ideas más generalizadas es la de que el ser humano se ve viviendo progresivamente en espacios que no se compadecen con su naturaleza y que por ello sufre consecuencias físicas y psicológicas. La psicología evolutiva y otras ciencias de la mente también han sostenido desde hace años que el nuestro es el cerebro de una criatura del Pleistoceno que se ha encontrado en un ambiente para el que aún no ha tenido tiempo de evolucionar.

Sin embargo, cada vez es más discutido. Muchos investigadores se inclinan por pensar que hay indicios de que se han producido cambios y más rápidos de lo creído, los más llamativos en la dieta humana y en la diseminación de ciertas enfermedades. Y todo ello claramente promovido por nuevos hábitos culturales.

Así que cuando nos escandalicemos por cómo se han impuesto entornos nuevos como un centro comercial, verdadera urna de intercambio social, económico y, a veces, habitacional, pensemos que, como dice este artículo , lo que es realmente improbable es que los seres humanos diseñen entornos para los que estén mal ajustados. Posiblemente, al contrario.

Isis, no te quites el velo que llevas un roto en las bragas

lunes, 1 de agosto de 2011

Incluso hoy existe discriminación hacia las mujeres en muchos estamentos. Las mujeres siempre somos sospechosas de "mujerilidad". Tienes que evitar ciertos comentarios o referencias (aunque sean humorísticos) para que te tomen en serio. Por ejemplo, me lo pensé dos veces (sólo dos y medio segundo) antes de hablar de mi sueño recurrente arrastrando el carrito. Sin embargo, tengo muchas dudas sobre el techo de cristal y las diferencias estructurales de trato y de sueldo que exhibe cierto feminismo. Vale la pena leer a Warren Farrell, nada machista.

Pero hay señoras muy agudas que saben analizar determinadas situaciones y determinadas respuestas emocionales de forma brillante (por algo son brilliant women) dando consejos muy pertinentes. Uno de ellos tiene que ver con algo muy incómodo para nosotras: la arrogancia.
¿Tenemos las mujeres (brillantes o algo más apagadas) que ser un poco menos humildes?

A mi me pasa una cosa. A veces se me acerca la gente con cierta prevención. Tienen una idea de mi que les lleva a pensar que no voy a ser exactamente friendly. Esa no es la parte mala. Lo peor es que si lo soy se decepcionan. Es algo que siempre me chocó. Pero hoy estoy en mejores condiciones para valorarlo. Incluso para divertirme haciéndolo. Algún día hablo de status, jerarquía y sado masoquismo. Da para mucho.

Mi marido, que es quien mejor me conoce del planeta, lo vio claro hace tiempo. Es un poco triste que te digan: "sobre todo que no te conozcan de verdad". O: "ganas más si no saben cómo eres". En teoría eso es un contra-consejo. No lo busquen en ningún libro de auto ayuda. Tampoco es violencia psicológica doméstica. Es crudo realismo marital. Él sabe que, como aquel rey, voy desnuda. Por lo menos de ciertos rasgos que garantizan el respeto más primario. Algo que las mujeres realmente brillantes han sabido siempre de manera, quizá, innata. Hablo de hembras Alfa, esas leonas.

Las sardinas de lata son otra cosa.

Bicentennial Woman

jueves, 28 de julio de 2011

Bueno, pues empiezo por la muerte. Después de meses sin escribir en el blog, vuelvo con estas alegrías. Recuerdo que un amigo me dijo una vez que su sueño recurrente (de los del tipo “memento homine”) era ser perseguido por alguien con intención fatal y que cuando estaba en un tris de encontrarse con el gaznate rebanado se despertaba dando alaridos para alarma de pareja y vecinos. Yo he tenido varios, a cuál más malasombra. El último que voy al mercado y soy incapaz de ver qué tienen expuestas las paradas porque casi no hay luz y no puedo ver apenas nada. Es un sueño perfectamente marujil que no impide que lo viva con gran angustia.

Hace unos días en Big Think una especie de mega estoico se empeñaba en convencernos de que morirse no es una cosa tan mala y nos daba razones de por qué una buena vida no necesita ser una larga vida asegurando que (refiriéndose al temprano deceso de Amy Winehouse) “es triste irse a los 27, incluso a los 66. Pero esto no significa que uno no haya tenido una buena vida”.

Vaya bullshit. No hay nada que hacer. En un mundo donde casi nadie cree en la otra vida es inevitable poner todas las esperanzas en esta. Ray Kurtzweil es ya más conocido por abanderar tal casi desesperanzada esperanza que por sus inventos cibernéticos.

No queremos morirnos. Nos da mal rollo y es una perspectiva fastidiosa. Lo prueban multitud de webs y de blogs dedicados a temas tan variados como la criogénesis y que se llaman cosas como “Transterrestrial musings

He sabido a través de Pajamas Media de la muerte (a la vez que de la existencia) de Robert Ettinger, transhumanista, pionero en la investigación sobre la extensión de la vida. A los 92 años. Su imaginable decadencia física no le ha impedido quererse lo suficiente como para ser crionizado.

Este individuo me llena de estupor. Su vida es de un descaro y de una independencia de criterio que tiene poco parangón. Casualmente estos días estoy leyendo “La rebelión de Atlas”. Aunque puede ser irritante en algún momento, y en algunos sentidos algo pasada de moda (el tratamiento del sexo y de las relaciones entre hombres y mujeres, por ejemplo) tiene un poso de desafío asombroso. Ayn Rand es un personaje fascinante y absolutamente único. Que sea, además, mujer, le da una condición de rareza casi incomprensible (¿se imagina alguien una Ayn Rand española? Y no hablo de principios del SXX, sino ahora). Pues bien: todo me encaja cuando el autor del articulo de Pajamas Media dice que el movimiento Transhumanista tiene concomitancias con el Libertarian. Según él no debería sorprendernos. Los conservadores tradicionales creen que los hombres en definitiva pertenecen a Dios. Los izquierdistas les suponen unidades del Estado o del ciclo de la vida de Gaia. Sólo los libertarians creen que los individuos se pertenecen a sí mismos y quieren preservarse lo mejor y el mayor tiempo posible. De ahí la atracción por el Transhumanismo.

¿Una de las cosas que define nuestra humanidad es la muerte? Esa es la moraleja de “El hombre del Bicentenario”. Pero…,

el tesoro qátaro del Barça

martes, 21 de diciembre de 2010

No sé cómo va a acabar la historia de este obsceno patrocinio de Qatar en el Barça. Una organización que promueve valores incompatibles con los del mundo civilizado y podría estar detrás de apoyos económicos a actividades delictivas. La culminación del relativismo moral será ver a Unicef y Qatar Foundation de la mano en la camiseta.

Ahora, también abre la puerta a posibilidades suculentas. ¿Habrá alguien con pelotas para llevar pancartas tipo"Probablemente dios no existe, juega tranquilo" ? ¿O más políticas como "Hamás asesino"? Lo malo es que las organizaciones ateas no se pondrían de acuerdo. El mal más cómodo y menos peligroso es el católico.

Después de años con el rollo ese de "freedom for catalonia" y otras actividades carentes de riesgo, habrá que ver hasta que punto los bojos son bojos.

Será la parte buena de este abominable asunto si llega a ser una realidad.

vargas llosa

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Participo en la tertulia del programa "Els matins a 4 bandes" de Radio4. No tengo un día fijo. Esta mañana me ha tocado, y el tema con el que hemos cerrado ha sido el discurso de Mario Vargas Llosa en la entrega de su Nobel. Mi compañero de hoy, Gonzalo Bernardos, profesor de economía en la Universidad de Barcelona, ha asegurado que no coincide en casi nada con el reciente Nobel y yo me he manifestado, obviously, en un sentido contrario.

Ante un discurso y una trayectoria como la de Vargas Llosa se hace difícil comprender que alguien no coincida "en casi nada" con él. Luego ha concretado más y se ha referido a lo que yo ya me esperaba: el rechazo a su discurso antinacionalista pero no al del "nacionalismo español" que suponen algunos que sufre por esa manía de situar a la gente en dos polos contrarios irremisiblemente. Como faltaba 1 minuto y ya no había tiempo, le he recomendado que leyera por sí mismo el discurso, que no se fiase de ciertos medios y que estaba segura que podríamos compartir una gran parte del enfoque del escritor.
Me acerco al fin de año llena de buenos deseos, está claro.

bellotas para todos

jueves, 2 de diciembre de 2010

Catalonia is not different. Tampoco los vascos o los gallegos son distintos en su naturaleza de quienes no pueden exhibir rasgos tan merecedores de privilegios como una “lengua propia”. A la gente si se nos da la oportunidad de creer que venimos de la misma pata del Cid (o de algún Berenguer en Cataluña) y que por eso somos diferentes (léase siempre superiores) a los demás y, por tanto, con más derechos, nos apuntamos fervorosamente. A eso le añade mucho picante que se pueda exhibir algún agravio histórico y justificar la mala leche. Se puede incluso convertirla en santa virtud.

Eso, la gente llana. En el caso del político o de un medio es una mina de oro . Nada le resulta más rentable a un político que victimizar a un colectivo y postularse como Capitán Trueno. Si hay que inventar, mitificar o embolicar, se inventa, se mitifica o se embolica. En Cataluña se han hecho fortunas con eso. Y no digamos en el País Vasco.

Por eso no me sorprende que el nacionalismo canario llame “muertos de hambre” a los extremeños. Siempre levanta mucho la moral encontrar (o inventarse) a uno aún más desgraciado que tú. Aunque tiene narices que se alardee de que en Canarias en el SXV se llevaba una vida “que estaba casi en el Neolítico”, perfecto paraiso que al parecer se truncó cuando llegaron "unos salvajes" de la penísnsula. Será que se peleaban por ver quién era más bestia. Neolítico...
A mí es que me encanta.